Edificio de lujo para el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas


Mariano Barbacid asegura que la cuarta parte de los españoles morirá de cáncer 

El pasado 4 de febrero el presidente del Gobierno, José María Aznar, inauguró oficialmente en Madrid ante los medios de comunicación (acto del que fue excluido esta revista, como cabía esperar, “por falta de espacio”) la nueva sede del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) que dirige Mariano Barbacid haciéndolo coincidir con el Día Internacional contra el Cáncer si bien sólo parte de los investigadores y del personal administrativo ocupan ya la nueva sede pues el resto no podrá hacerlo hasta primeros de abril. Nueva sede que ha costado 36,27 millones de euros (algo más de 6.000 millones de pesetas).
El presupuesto anual para mantener el CNIO es de unos 32 millones de euros (5.324 millones de pesetas)) anuales de los que el Gobierno se hará cargo del 60%. En cuanto al número de investigadores en plantilla actualmente es de 130 pero se espera que aumenten hasta 450 a medio plazo.
Aznar anunció en su discurso la puesta en marcha de un Plan Integral contra el cáncer” que será “liderado” –será una broma- por el Ministerio de Sanidad y Consumo y se desarrollará “en coordinación con las comunidades autónomas”. Tal plan fue ya anunciado el 18 de septiembre del año pasado por la ministra Ana Pastor en su primera comparecencia parlamentaria e incluye –en palabras del propio presidente del Gobierno- “un amplio conjunto de iniciativas de carácter preventivo, de potenciación de la detección precoz, de mejora de los servicios de atención a los pacientes, de apoyo a los familiares y de impulso a la investigación y la lucha contra el cáncer”.
Es decir, van a “prevenirlo” –nos seguirán dando consejos para hacer vida sana-, nos dirán antes que tenemos cáncer –aunque sirva de poco conocer que tienes una enfermedad que no sabe curarse-, “atenderán mejor” a los pacientes –obviamente, no prometen curarles, sólo atenderles mejor-, apoyarán a sus familiares -es decir, darán básicamente trabajo a psicólogos y a otros expertos para que convenzan a unos y otros de que tienen que asumir esa desgracia y seguir adelante- e “impulsarán” la investigación y la “lucha” contra el cáncer -o sea, se gastarán lo que haga falta en todo tipo de bancos de tumores, material, equipos, etc., así como de contratar a más gente para que viva del dinero de la lucha contra el cáncer.
El centro -que Aznar definió como "la mayor apuesta por la investigación biomédica en la historia de nuestro país"- constituye “la pieza central de la red de centros de investigación oncológica recientemente creada" pues contará con 64 centros en toda España.
El director del CNIO, Mariano Barbacid, dijo que disponer de un centro de estas características "no es un lujo sino una necesidad imprescindible para el Sistema Nacional de Salud", sobre todo “teniendo en cuenta que la mitad de los españoles padecerán un cáncer en algún momento de su vida y que la mitad fallecerán debido a esta enfermedad”. Brutal reconocimiento público de que la enfermedad va a más y no saben qué hacer. Es increíble que el propio Barbacid reconozca que la mitad de los españoles tendrá cáncer y al menos un 50% morirá por ello sin que eso sea portada en los medios de comunicación. Porque está diciendo que LA CUARTA PARTE DE LOS ESPAÑOLES MORIRÁ DE CÁNCER.
El CNIO se ha gastado hasta ahora 73 millones de euros y no ha aportado desde su creación en 1998 absolutamente nada.
Mientras este acto se realizaba un grupo de consumidores de Bio-Bac se manifestaba en el exterior del edificio con pancartas para exigir que se les permitiera acceder al producto, un potente anticancerígeno que además de ser inocuo ya ha demostrado en ensayos clínicos su eficacia a pesar de lo cual ha sido retirado del mercado. Por cierto, ni Barbacid ni Aznar se han interesado -que sepamos- por él. Sin comentarios.