El 23% de los niños españoles tiene exceso de peso

 

El 23% de los niños españoles sufre sobrepeso u obesidad. Así se desprende al menos de los datos obtenidos por el Programa Thao-Salud tras analizar a casi 9.000 niños de entre 3 y 12 años de cinco municipios. Un problema en el que según Gregorio Varela, presidente de la Fundación Española de la Nutrición y miembro del comité de expertos de ese programa, influye mucho el factor socioeconómico ya que en las familias con mayores ingresos donde los padres tienen un nivel de formación mayor la incidencia del problema es menor. Asimismo dicen que influye el urbanismo pues en las ciudades más “horizontales” -con mayor número de viviendas individuales- el sobrepeso y la obesidad también son mayores. Asimismo se constató que hay mayor exceso de peso y casos de obesidad entre los niños que acuden a colegios públicos (un 25,4%) que entre los que van a centros privados (un 15,3%) y concertados (un 21,5%). Lo que no se sabe es la razón. Por todo ello los autores del estudio proponen ante todo “transmitir que también se puede llevar una dieta equilibrada con pocos recursos".
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte sólo añadir que hay que ver la cantidad de dinero disponible para gastar en estudios que no sirven más que para que algunos vivan de ellos. Porque las principales razones de que los niños del mundo desarrollado tengan sobrepeso u obesidad se conocen sobradamente. No hay que investigarlas sino entenderlas y evitarlas. Y eso pasa por dejar claro de una vez que la famosa pirámide alimenticia que tantos nutrólogos recomiendan aún se entiende y aplica mal. En su día ya contamos que la misma se desarrolló cuando existía la errónea convicción de que lo que engordan son los alimentos con alto nivel de grasas cuando está demostrado que siguiendo una dieta a base exclusivamente de alimentos proteínicos –incluyendo grasas saturadas- no se engorda sino que ¡se adelgaza! Aunque como bien explica nuestro director en su obra La Dieta Definitiva ese método tenga diversos peligros que pueden y deben evitarse, entre ellos el de generar una esteanosis hepática (saturación de grasa en el hígado) y problemas de acumulación de ácido úrico además de acidificar el organismo. En suma, ese error y no tener en cuenta que el índice glucémico de algunos alimentos puede variar con el calor excesivo llevó a quienes desarrollaron la pirámide a colocar en su base como alimentos más recomendados carbohidratos con alto contenido en almidón como los cereales -pan, arroz, harina, pasta…- y las patatas. Y así se mantuvo hasta que en 1997 un comité de expertos publicó un informe para la 0rganización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Agriculture Organization (FAO) en el que se sugería incluir la aplicación del índice glucémico en la pirámide alimentaria. Sería sólo a partir de este momento cuando la OMS y la FAO empezaron a recomendar una dieta mixta donde sólo los carbohidratos de bajo índice glucémico formen la base de la pirámide. Por desgracia los errores tardan en corregirse normalmente más de lo debido y muchos especialistas en nutrición siguen hablando de la importancia de los carbohidratos con alto contenido en almidón en general sin atender a su índice glucémico. De hecho la pirámide alimentaria española del 2004 incluye en su base el consumo de 4 a 6 raciones diarias de pan, cereales, cereales integrales, arroz, pasta o patatas (4 a 6 raciones día), la mayor parte de ellos alimentos de alto índice glucémico. Y eso que se conoce ya prácticamente el de todos los alimentos. Es alto, por ejemplo, el del pan blanco, las patatas, el arroz y los postres con azúcar; medio en el pan y los cereales integrales, las legumbres y la pasta -aunque aumenta con la cocción- y bajo en ensaladas, verduras y cereales con alto contenido en fibra. De ahí que si bien lo recomendable es llevar una dieta basada en carbohidratos de bajo índice glucémico -verduras, hortalizas y cereales con alto contenido en fibra- y medio -pasta al dente, cereales integrales y legumbres- la mayor parte de los alimentos consumidos en la dieta diaria están hoy formados por carbohidratos con almidón de asimilación rápida -pan blanco, patatas, arroz, preparados con harina refinada, precocinados, etc.- que por motivos sociales, culturales y económicos -o simplemente porque no dejamos de ser algo irresponsables con nuestra salud- siguen sin sustituirse por otros y sin combinarse adecuadamente.
En suma, para que nuestros hijos no padezcan sobrepeso u obesidad lo primero que hay que hacer es formar a los nutrólogos porque son ellos quienes marcan luego las pautas que se aplican en los colegios y que muchas madres siguen luego en casa con sus hijos adolescentes.