El agua de grifo empieza ya a no ser aconsejable

 

Los ciudadanos bebemos agua de grifo en el convencimiento de que las depuradoras hacen una labor suficiente como para garantizar que al ingerirla no llegan hasta nosotros restos tóxicos que puedan perjudicarnos. Y como hemos denunciado ya varias veces en la revista nada más alejado de la realidad. De hecho empieza a no ser aconsejable beber agua de grifo. En primer lugar porque las informaciones dañinas permanecen normalmente en ella ya que hoy sólo se depura el agua a nivel bioquímico y no a nivel bioenergético. Y en segundo porque las depuradoras urbanas tampoco eliminan por completo los restos de los fármacos, pesticidas y productos agrícolas e industriales con que se siguen envenenando constantemente nuestros ríos y lagos. Hoy es habitual encontrar en ella restos de fármacos como el ibuprofeno, el acetaminofeno o el atenolol -entre una veintena más de uso corriente- y pesticidas agrícolas como las atracinas. Y aunque se afirma que por su baja concentración no suponen un peligro para la salud a los peces les provocan ya desde malformaciones en las aletas a problemas vasculares. De ahí que Damiá Barceló –miembro del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona -organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)– haya declarado recientemente que siendo España ¡el séptimo país del mundo en el consumo de fármacos! haya que optar cuanto antes por usar una tecnología más avanzada como es el caso de las depuradoras con membranas. Nosotros aconsejamos a nuestros lectores que se planteen ya seriamente instalar métodos de depuración efectivos del agua en sus casas.