El ajo y la cebolla previenen el cáncer

 

La probabilidad de desarrollar cáncer es mucho menor entre quienes ingieren cantidades elevadas de dos conocidos prebióticos: el ajo y la cebolla. Y aunque eso ya lo sabía cualquier nutrólogo medianamente formado acaba de confirmarlo un equipo del Instituto de Investigación Farmacológica Mario Negri de Milán tras revisar 8 estudios realizados en Italia y Suiza en un trabajo que acaba de publicar el American Journal of Clinical Nutrition. Según sus resultados los adultos de edad avanzada que más ajo y cebolla consumen son los que presentan menor riesgo de padecer cánceres de colon, ovario y laringe, entre otros.
Sobre la cebolla publicamos un amplio reportaje precisamente en este mismo número en el que explicamos que es antibiótica, viricida, fungicida, depurativa, laxante, diurética, reguladora del azúcar en sangre, expectorante, febrífuga, sedante, cardioprotectora, inmunoestimulante, antioxidante y digestiva, purifica la sangre, mejora la circulación, estimula la producción de colesterol bueno, tonifica el organismo y hasta previene el cáncer, entre otras propiedades.
Y del ajo hablamos ya en los números 11 y 75 explicando quees 50 veces más potente como desinfectante que el alcohol de 90 grados o el zumo de limón. Bactericida, fungicida y viricida es asimismo antiinflamatorio estando demostrada su efectividad para combatir microorganismos resistentes a ciertos antibióticos (destruye las bacterias patógenas en los intestinos sin dañar la flora natural que interviene en la digestión). Y no sólo combate los parásitos intestinales sino que expulsa lombrices como la tenia. Además aumenta las defensas naturales del organismo y está indicado en las enfermedades cardiovasculares ya que es un excelente dilatador de los vasos sanguíneos, mejora la circulación, combate la arterioesclerosis y descompone el llamado colesterol malo ayudando a regular su nivel en sangre y evitando que se deposite en las arterias. Disminuye asimismo la tensión arterial previniendo la hipertensión, el dolor de cabeza y las neuralgias. Y es igualmente útil para prevenir las varices y las hemorroides al evitar el estreñimiento. También está indicado en problemas del aparato respiratorio como el resfriado común, el asma, la gripe, las enfermedades bronquiales, la tuberculosis, la sinusitis y la tosferina. Es además un buen expectorante y ayuda en los problemas musculares (tensión muscular, artritis, artrosis, reumatismo, gota y ciática) siendo eficaz en las dolencias renales. Y por si todo esto fuera poco combate el acné, las verrugas, las picaduras de insectos e, incluso, el pelo canoso si se fricciona directamente sobre el cuero cabelludo. Es diurético y muy útil para reducir el nivel de ácido úrico y la diabetes. Y posee además una indudable acción terapéutica en el hígado, el páncreas y las glándulas tiroidea, pituitaria y suprarrenales.
Dígannos: ¿conocen algún medicamento que se acerque siquiera a las propiedades del ajo y la cebolla?