El café, útil en el cáncer intestinal

El consumo de café -con cafeína- parece aumentar las posibilidades de sobrevivir al cáncer intestinal en un 33% y además disminuye la de recaer en un 42% si se ingieren al menos cuatro tazas diarias. Al menos así lo asevera el director del Centro de Cáncer Gastrointestinal de Boston (EEUU), Charles Fuchs, en un trabajo recientemente publicado en Journal of the clinical Oncology en el que se valoraron los casos de 1.000 pacientes tratados con cáncer intestinal en estadio III cuya enfermedad se había extendido hasta los ganglios linfáticos.  Aunque es la primera vez que un estudio relaciona el consumo de café con una mayor supervivencia y reducción del riesgo de recaída en el cáncer intestinal trabajos anteriores ya indicaban su utilidad en casos de melanoma y cánceres de hígado y próstata avanzado.

Lo que no está claro es que sea útil siempre y en los no bebedores habituales por lo que el Dr. Fuchs matiza: "Si alguien bebe café habitualmente y se le ha tratado de cáncer de intestino que no lo deje pero si no se es consumidor habitual y se pregunta si comenzar a ingerirlo es mejor consultar primero con el médico de cabecera".

Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos añadir que las virtudes del café natural -no del torrefacto- son muy numerosas pues está constatado que tomado en cantidades moderadas –dos o tres tazas al día- es positivo pero también que en exceso es perjudicial como ya indicamos en esta misma sección en enero de 2013; lo mismo que cuando se toma con leche porque esa mezcla puede producir aminas biógenas que, mezcladas con los nitratos y nitritos presentes en muchos alimentos, puede dar lugar a nitrosaminas, sustancias cancerígenas. La ventaja de tomar café natural de forma moderada es que estimula el sistema nervioso central, aumenta el estado de vigilia, refuerza la memoria, la atención y la concentración, incrementa la capacidad de realizar esfuerzo físico, produce vasodilatación periférica y vasoconstricción a nivel craneal, puede aliviar las migrañas y jaquecas, combate el estreñimiento, estimula la musculatura esquelética y el centro de la respiración, aumenta la secreción ácida gástrica, favorece la diuresis, reduce la incidencia de padecer diabetes tipo II, parkinson, depresión o cirrosis, favorece la fertilidad y hasta puede prevenir algunos tipos de cáncer (colon, mama, intestino, vejiga e hígado). Sin embargo una ingesta excesiva puede dar lugar a taquicardia, cambios en el diámetro de los vasos sanguíneos, irregularidad en la circulación sanguínea, tensión alta, diabetes (al alterar el nivel de azúcar en sangre), fallos renales, cistitis, irritaciones gastrointestinales, úlceras gástricas, mala digestión de las proteínas, acidez estomacal, diarrea, colitis ulcerosas, náuseas, vómitos, zumbidos en los oídos, temblores musculares, inquietud, insomnio, ataques de gota, dependencia física y/o psicológica e irritabilidad; y como antes adelantamos, hasta cáncer si se combina con leche tras comer. De ahí que el café no deban tomarlo en especial las personas con alteraciones cardiovasculares graves –como una insuficiencia cardiaca o coronaria y/o arritmias-, quienes sufran úlceras gastroduodenales o gastritis, los enfermos de epilepsia, las personas insomnes, los niños y las mujeres embarazadas o que estén dando de mamar a sus bebés.