El cigarrillo electrónico es nocivo para la salud

La Organización Médica Colegial (OMC), el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT), la Asociación de Nofumadores.org y muy diversas asociaciones sanitarias -como la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (FACME), la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) se han manifestado públicamente en contra de la postura de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados y del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad  de autorizar en España el cigarrillo electrónico porque "mina la fuerza moral de la Ley Antitabaco" y no está constado que sean inocuos para la salud. Criticando especialmente que se permita su uso en las zonas que están prohibidas para los fumadores. Es más, solicitan que antes de autorizarse se lleven a cabo estudios y ensayos clínicos que demuestren su inocuidad y sirven realmente para la deshabituación tabáquica.
Algo difícil porque según esas organizaciones el cigarrillo electrónico contiene un alto porcentaje de nicotina –"componente altamente adictivo y nocivo con graves efectos sobre el sistema cardiovascular y causante de patologías como la aterosclerosis y la disfunción endotelial"- así como metales pesados carcinógenos como el plomo y el níquel además de propilenglicol, irritante muy perjudicial para personas con asma o EPOC.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte debemos añadir que nosotros ya denunciamos su peligro en esta misma sección en el nº 132 -correspondiente a noviembre de 2010- explicando que ya en 2009 la FDA había analizado varias marcas encontrando en ellos sustancias cancerígenas -además de la nicotina llevan nitrosamina- y tóxicas -como el dietilenglicol-. Y que ya a primeros de septiembre de 2010 se acusó a quienes los fabrican de “realizar afirmaciones no probadas” y “recurrir a prácticas de fabricación inadecuadas". Es más, recordamos que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) había manifestado públicamente en 2008 que no había evidencia alguna ni de la seguridad ni de la eficacia de esos cigarrillos. Al punto de que prohibió decir que ayudan a dejar de fumar porque esa afirmación no está avalada con ensayos clínicos. Pero -una vez más- nadie nos hizo caso…