El consumo habitual de aspirina aumenta el riesgo padecer la enfermedad de cröhn 

 

En esta revista ya hemos denunciado que el consumo habitual de ácido acetilsalicílico –la famosa aspirina- puede provocar náuseas, vómitos, vértigos,deposiciones negras, rinitis, tinnitus, pérdida de oído, cefaleas, disnea grave, angioedema, dificultades respiratorias, dolor abdominal, erupciones cutáneas, espasmo bronquial paroxístico, hemorragia gastrointestinal, hipoprotrombinemia, síndrome de Reye, trastornos hepáticos, úlcera gástrica y duodenal, urticaria, hinchazón de la cara, los pies y las piernas, hepatitis, nefritis intersticial, sudoración excesiva, hepatotoxicidad, hiperacidez gástrica, hipoglucemia, necrosis tubular aguda con fallo renal o trombocitopenia secundaria. Pues bien, ahora acaba de comprobarse que también puede provocar la enfermedad de cröhn. Lo ha constatado un equipo de investigación tras valorar los datos de las 200.000 personas de edades comprendidas entre los 30 y 74 años que participaron en el Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición (EPIC por sus siglas en inglés), que se llevó a cabo entre 1993 y 1997. Según los investigadores basta tomar aspirina regularmente un año para multiplicar por cinco las posibilidades de sufrir esa patología.