El CSIC patenta una vacuna contra el SIDA ¡a pesar de que el VIH no existe!

Un equipo español integrado por Mariano Esteban -del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-, Felipe García -del Hospital Clínico de Barcelona- y Juan Carlos López Bernaldo de Quirós -del Hospital Gregorio Marañón de Madrid- afirma haber desarrollado y patentado ¡una vacuna contra el SIDA! que ha superado con éxito la fase I de investigación; es decir, que se considera ha desarrollado una “respuesta inmune” en seres humanos. Y según aseguran -el trabajo aparece tanto en Vaccine como en Journal of Virology– lo han conseguido introduciendo 4 genes del VIH (bautizados como Gag, Pol, Nef y Env) en un virus atenuado denominado MVA (siglas en inglés deVirus Modificado de Ankara) creando así un virus híbrido (que han llamado MVA-B) que inyectaron luego en 24 personas para observar la reacción inmunitaria en comparación con otras 6 que recibieron un placebo. Bueno, pues afirman que la vacuna generó anticuerpos en el 90% de las personas vacunadas; algo ridículo porque el 90% de 24 personas son 21,6 personas. En fin, cosas que pasan cuando al hacer estudios con pocos voluntarios uno intenta dar porcentajes que impresionen.
En todo caso, ¿qué quiere en realidad decir eso? Veámoslo. Las vacunas pertenecen a una concepción de la salud y la enfermedad que se basa en la aceptación de la Teoría Microbiana y de la concepción militarista de la Inmunidad, teorías complementarias según las cuales los microbios son causa de numerosas patologías y el cuerpo dispone de un ejército defensivo que le permite luchar contra ellos. Lo que se pretende con las vacunas, pues, es algo así como entrenar a ese ejército.
Y como el SIDA se consideró desde el principio una enfermedad infecto-contagiosa se admitió rápidamente que podrían desarrollarse vacunas para prevenirla y combatirla. Y si el lector cree que exageramos y no se trata de una concepción “militarista” de la salud y de la vida no tiene más que fijarse en el lenguaje de la propia nota de prensa del CSIC donde se emplean textualmente estas expresiones: “origen del arma”, “batallón de combate”, “detectar y aprender a combatir”, “soldados encargados de detectar las sustancias extrañas… para destruirlas”, “atacar al enemigo por un frente distinto”, “veteranos de guerra”, “soldados veteranos preparados para responder ante una nueva incursión del enemigo…” Sin comentarios.
Dicho esto supongamos por un momento que la Teoría Microbiana tiene fundamento. Y siendo así, ¿lo que dicen haber descubierto los expertos del CSIC es realmente una “vacuna contra el VIH”? Porque las vacunas se supone que sirven para prevenir que el vacunado contraiga una infección, que se contagie del microbio –prión, virus, bacteria u hongo- que causa la “enfermedad” de la que se ha vacunado. A fin de cuentas la estrategia vacunal consiste en inocular el microbio –bien atenuado, bien parte de él- en un organismo en cantidad muy pequeña para que el sistema inmune lo detecte e identifique y sepa luego cómo combatirlo -hasta aislarlo o destruirlo- si en el futuro intenta infectar al organismo. Es decir, se “entrena” así al sistema inmune. Con lo que una vacuna contra la gripe ayudará a éste a enfrentarse al influenzavirus y una contra la rubeola a hacerlo contra el rubivirus. Y eso quiere decir que una “vacuna contra el SIDA” entrena al sistema inmune a luchar contra el supuesto responsable de esa patología: el Virus de la Inmunodeficiencia Humana o VIH. Lo que ocurre es que no existe en toda la literatura científica ni un solo documento que pruebe que el VIH causa la enfermedad bautizada como SIDA.
Así que, ¿cómo osa afirmar el CSIC que ha descubierto una “vacuna contra el VIH” en el contexto de la lucha contra el SIDA (por eso los medios de comunicación hablan de “vacuna contra el SIDA” en lugar de vacuna contra el VIH)? Porque para empezar tendría que demostrar que el VIH existe lo que nadie ha hecho aún. Y después, si lograse tal cosa, demostrar que el VIH causa el SIDA. Y en el caso que nos ocupa tendrán además que demostrar que los genes que han introducido en el MVA pertenecen al VIH. Porque si no demuestran que esos genes son del VIH todo lo que han hecho es un camelo. Y resulta que a día de hoy, con la información científica disponible, eso no es posible por la sencilla razón de que nadie ha aislado el VIH, nadie ha publicado la descripción del aislamiento y, en consecuencia, no se ha podido secuenciar el genoma. Por eso no se conoce el genoma del VIH. Luego si no se conoce su genética, ¿cómo va a haber alguien podido insertar cuatro genes del VIH en un virus atenuado distinto? Es imposible.
Es verdad que hay tres equipos -los de Luc Montagnier, Robert Gallo y Jay Levy– que aseguran haber obtenido el ARN del VIH pero para poder lograr eso es condición sine qua non haberlo primero aislado, cosa que nadie ha demostrado haber logrado como hemos explicado profusamente en esta revista (lea por ejemplo en nuestra web –www.dsalud.com- el artículo que con el título Nadie ha fotografiado el VIH, supuesto virus del SIDA publicamos en el nº 136). Por tanto, hablar de "ARN del VIH", de "genes del VIH", de "proteínas del VIH" e, incluso, simplemente de “subtipos del VIH" es una burla. ¿Y entonces qué ha usado el equipo del CSIC para sus trabajos de investigación? Pues unos trozos de ADN -cuatro genes exactamente- que les han dicho que pertenecen al VIH. Y como los investigadores suelen ser “buenos chicos” a los que no se les ocurre plantearse que un centro tan importante les haya podido engañar han asumido que esos genes que les han dado son del VIH ¡y no se hable más! ¿Que luego no es verdad y eso no procede del VIH? ¡Ellos no tiene la culpa! Ellos simplemente se han creído lo que les han dicho. Pura ciencia, vaya.
De hecho Robert Gallo se curó en salud afirmando hace ahora 25 años -en 1986- que el “genoma del VIH” tenía una ”gran variabilidad”; algo muy conveniente y oportuno. Aunque aún más lo es que los científicos aleguen hoy que “no hay dos aislamientos idénticos”, que “cada aislamiento contiene muchas variantes”. Es tal el esperpento que según el Instituto Pasteur un paciente asintomático puede tener un millón de variantes genéticamente diferentes del VIH. Y entre los enfermos de SIDA ser esa cifra superior a los cien millones! Toda una burla disfrazada de ciencia. Y es que según un estudio publicado en Nature el genoma del VIH "varía con el tiempo" -muta- y más del 99,9% de los “genomas del VIH” pueden ser defectivos.
Lo grotesco es que según los investigadores un mero 1% de diferencia entre dos genomas representa una “extremada variabilidad” y resulta que el porcentaje de diferencia entre algunos de los supuestos genomas del VIH publicados llega ¡al 40%! Sirva como ejemplo ilustrativo el hecho de que los seres humanos tenemos una diferencia genética de un 10% con respecto al cerdo y la rata, de un 8% con el perro y de un 2% con el chimpancé. Luego el porcentaje de diferencia entre sí de los supuestos genomas del VIH publicados es mayor incluso del que diferencia a los humanos de las gallinas. Un auténtico pitorreo.
En cuanto a la “alta respuesta inmunológica en humanos” que dicen los investigadores del CSIC que logra su vacuna y que tanto impresiona a los legos e ignorantes baste responder que eso no significa absolutamente nada. Introduzca usted pequeñas dosis de veneno de cualquier tipo en un paciente y comprobará que su sistema inmune aumenta brutalmente las defensas, que hay "una alta respuesta inmunológica". Pero eso no significa que eso sea "bueno", significa que usted ha introducido un agente extraño peligroso del que el organismo intentará deshacerse.
Pero vayamos más allá: aceptemos por un momento -por absurdo que sea- que los 4 genes que esos científicos han introducido en el MVA son realmente de ese VIH cuya existencia nadie ha demostrado dando lugar al virus híbrido MVA-B. Y aceptemos que el sistema inmune ha reaccionado ante él cuando se introdujo en esas personas. ¿En qué se basan esos científicos para asegurar que en tal caso inocular un virus que contiene sólo cuatro genes del supuesto VIH impediría la infección por el VIH? Esa es una afirmación total y absolutamente gratuita. Pura especulación. Es más, quienes tal cosa afirman olvidan que los "expertos en SIDA" llevan treinta años diciendo que el SIDA es precisamente una patología que se caracteriza porque el cuerpo es incapaz de desarrollar una respuesta inmunitaria frente al VIH ya que éste muta una y otra vez impidiendo ser identificado. Tantas que, como antes dijimos, los expertos aseguran que hay ya cientos de millones de genomas diferentes del VIH. Luego la posibilidad de hallar una vacuna que impida la infección del VIH es sencillamente irreal.
Afortunadamente la realidad es muy distinta, la realidad es que el VIH y el SIDA no existen. Lo que sí existe es una multitud de aprovechados que llevan décadas viviendo y/o enriqueciéndose con esta farsa. Y millones de personas que cada año están siendo utilizadas como cobayas a las que se da a probar todo tipo de venenos que les llevan a enfermar y, a menudo, a la muerte.