El desgaste de los cartílagos y la artrosis se previene con cobre

El cobre previene la artrosis porque fomenta la producción de una enzima, la lisiloxidasa, que junto a la elastina y el colágeno mejoran la elasticidad de los tejidos previniendo así el desgaste prematuro de los cartílagos y la subsiguiente aparición de artrosis. Así lo asegura al menos Diego García, Director General del Centro Español de Información del Cobre (CEDIC), explicando que nuestra necesidad diaria es de 1 miligramo en el caso de los adultos y de 1,3 miligramos en el de las embarazadas y lactantes.
Hablamos de un mineral no tóxico a las dosis adecuadas que abunda en el marisco -especialmente en la ostra y el cangrejo-, el hígado, las legumbres, los cereales, las nueces, las alubias secas, el trigo integral, las ciruelas pasas y el chocolate negro y, en menor cantidad, en la carne roja, los champiñones, los guisantes y las patatas así como en frutas como la papaya, las uvas, las manzanas y el coco.
Sépase además que se trata de un mineral presente en casi todos los tejidos –especialmente en hígado, riñones, corazón, cerebro y, en menor medida, en huesos y músculos- que participa activamente en la síntesis de la hemoglobina, las células rojas sanguíneas y la absorción del hierro además de permitir al organismo utilizar el aminoácido tirosina, intervenir en la formación del ARN, ser esencial para la utilización de la vitamina C, estar presente en la síntesis de sustancias esenciales en la formación de las vainas protectoras de mielina que envuelven las fibras nerviosas, participar en la formación y mantenimiento de los huesos, evitar la excesiva coagulación sanguínea, colaborar en el buen funcionamiento de la glándula tiroides y participar en el mantenimiento óptimo de los niveles de colesterol que asimismo posee actividad anticancerígena, antidegenerativa y antirreumática. Y que su déficit puede provocar irritabilidad nerviosa, retención de líquidos, diarreas de tipo crónico o recurrente, falta de pigmentación en la piel y el pelo, niveles bajos de células blancas en sangre y dificultad para cicatrizar heridas. En cambio en dosis superiores a 10 mg diarios puede provocar náuseas, vómitos, dolores musculares y, en algunas ocasiones, hasta alteraciones que conducen a estados de coma y muerte debidos a acidosis metabólica y pancreatitis. El exceso puede asimismo hacer descender los niveles de zinc favoreciendo la pérdida de cabello, insomnio, menstruaciones irregulares y depresión.
En suma, es un mineral importante pero si se sigue una dieta equilibrada -por cierto, dosis elevadas de vitamina C perjudican su absorción- no es necesario tomar suplementos salvo en patologías muy determinadas y siempre bajo el control de un profesional. Ahora bien, sepa que el cobre en su forma aminoquelada tiene efectos adversos lo que no sucede en la forma de sulfato de cobre. Terminamos señalando que sus nutrientes sinérgicos -los que conviene tomar conjuntamente- son el zinc, el hierro, el ácido fólico, el cobalto y la vitamina B12.