El doctor Ryke Geerd Hamer, en libertad 

A las diez y diez de la mañana del pasado jueves 16 de febrero el doctor Ryke Geerd Hamer -prestigioso médico alemán creador de la llamada Nueva Medicina Germánica y postulado por Discovery DSALUD para el Premio Nobel de Medicina- fue liberado de su vergonzoso encarcelamiento en la prisión de Fleury-Mérogis (Francia) después de 525 días (17 meses y una semana). Sus primeros instantes de libertad, sus primeras reflexiones y deseos, fueron plasmados por Bernard Asquin en un artículo que con el título Hamer, libre publicó en la revista Votre Santé. Testigo directo, nadie mejor que él para explicar cómo fueron sus primeras horas tras salir de prisión por lo que nos hemos permitido recoger algunos extractos de su relato:
“Fue muy emotivo ver a su compañera -llegada de Málaga, donde Hamer reside desde 1993- lanzarse a sus brazos. Ella, menuda, aún joven, y él impresionante por su enorme corpachón y a pesar de sus 70 años con la alegría de un adolescente en la mirada. Después de estos abrazos y nuestros saludos (éramos tres para recibirlo) su primer gesto fue abrir los brazos, inspirar profundamente y exclamar con los ojos mirando al cielo: ¡"Qué bella es la libertad!”. 
Que se tranquilicen pues quienes temían encontrar a un hombre disminuido físicamente y derrotado moralmente: su energía y su determinación están intactas. En cuanto a su fuerza física, ¡mejor no hablar! O más bien hablemos ya que trajo él solo, desde su celda hasta la salida de la prisión, no solamente todas sus cosas sino además 150 kilos de libros y documentos distribuidos en 7 u 8 bolsos enormes, casi imposibles de levantar (¡algo sé al respecto!).
(…) Después de colocar su equipaje en dos coches su primer deseo fue beber un café. Nos detuvimos en un fast food para tomar un desayuno copioso y poco dietético. Allí, finalmente,  relajado, nos transmitió el temor que había sentido de no salir nunca vivo de esa prisión ya que es un universo donde todo puede suceder. Nos habló de las terribles condiciones de su detención (…) Y muy rápidamente relegó todo eso al pasado para reanudar lo que ha sido su vida: el reconocimiento de la Nueva Medicina Germánica para beneficio único de todos los  que sufren en su carne y en su alma, de todos los que se mueren cada día en todos los países”.
(…) Los billetes de avión preveían la salida del aeropuerto Charles-de-Gaulle a las 19,35 con destino Málaga  así que reanudamos nuestro viaje por carretera bajo la lluvia en dirección a Roissy. Tras facturar los equipajes tomamos un aperitivo muy agradable en un restaurante del aeropuerto lo que nos permitió aún algunas horas de conversación, esencialmente en inglés, con algunas palabras de francés cuando quería garantizar que las cosas quedaban claras y a veces, llevado por su entusiasmo, en español o en alemán. Nos habló de su principal deseo: conseguir   una verificación oficial a escala mundial, lo único que podría cambiar las cosas dado que todas las comprobaciones que tuvieron lugar en Alemania, Austria, Bélgica, Francia y Eslovaquia se han desacreditado sistemáticamente o se han boicoteado. Se llegó hasta negar su existencia -como ocurrió con el protocolo de comprobación de Trnava, el 8 y 9 de septiembre de 1998 en el Instituto de Oncolología Santa-Isabel de Bratislava- durante el juicio del 31 de enero de 2000 en Chambéry.
(…) Pero algo me apesadumbraba desde la mañana. Habíamos experimentado hasta qué punto Francia le había decepcionado y le había dañado. Por eso le hicimos saber que una determinada parte de Francia así como médicos cada vez más informados y conscientes de la situación de fracaso de  medio siglo de Oncología le dedicaban un verdadero apoyo emocional. A la hora de la salida deseé presentarle mis excusas, como ciudadano francés, por todo lo que había sufrido en nuestro territorio sabiendo que una serie de enormes científicos piensan que un día tendrá el Premio Nobel”.
El Dr. Hamer, en suma, ha sido finalmente puesto en libertad… condicional. De ahí que hasta el final de su pena -a finales de agosto 2006- no pueda volver a Francia. Ni puede… ni creemos que quiera. Estamos seguros de que el doctor Hamer va a volver a explicar a todo aquel que quiera escucharle sus postulados y convicciones. Por supuesto, contará con todo nuestro apoyo.