¡El Dr. Mark Geier será indemnizado con dos millones y medio de dólares!

La Junta de Médicos del estado de Maryland (EEUU) tendrá que indemnizar al Dr. Mark Geier con dos millones y medio de dólares por retirarle la licencia, desprestigiarle y humillarle al llevar años afirmando que las vacunas pueden causar autismo. La mitad de los cuales saldrán de sus propios bolsillos -entre 10.000 y 200.000 cada uno dependiendo de su patrimonio- por decisión del juez Ronald B. Rubin -del Condado de Montgomery- que además, les recriminó que no conservaran ninguno de los correos electrónicos relacionados con el caso.

Mark R. Geier es un médico estadounidense doctorado en Genética que pasó 10 años trabajando en los Institutos Nacionales de Salud, fue profesor de Genética en la Universidad Johns Hopkins, es autor de más de 150 publicaciones revisadas por pares y ha testificado como perito en más de 90 casos de denuncias por lesiones o enfermedades causadas por las vacunas al que se revocó en 2011 su licencia médica por vincularlas con la aparición de autismo. Es más, ha trabajado en la seguridad y eficacia de las vacunas durante más de 30 años y fue de hecho uno de los cuatro científicos que trabajaron para reemplazar la vacuna DTP que causaba fiebre alta a los niños en el momento de la vacunación por la vacuna atenuada DTaP

Hablamos pues de alguien con amplia formación, experiencia y capacidad investigadora que ha publicado numerosos trabajos en revistas científicas algunos de los cuales los dimos a conocer en el reportaje que con el título Los peligros del timerosal de las vacunas apareció en el nº 122 -correspondiente a diciembre de 2009- y puede consultarse en nuestra web: www.dsalud.com.

Mark Geier y su hijo David -también médico investigador- son de hecho autores de varios estudios -tanto toxicológicos como epidemiológicos- efectuados en el Instituto de Enfermedades Crónicas de Silver Springs (Maryland, EEUU) sobre la posible relación entre el timerosal de las vacunas y la alta incidencia de daños neurológicos en los niños vacunados y sus resultados fueron claros en ese sentido.

Es más, ya en 2007 publicaron un trabajo titulado A case series of children with apparent mercury toxic encephalopathies manifesting with clinical symptoms of regressive autistic disorder en el que encontraron una relación significativa entre la gravedad de los trastornos del espectro autista y la cantidad total de mercurio que los niños recibieron a través de las vacunas que contenían timerosal o preparaciones de inmunoglobulinas Rho (D). “Con base en los diagnósticos diferenciales –afirman en su trabajo- ocho de los nueve pacientes examinados fueron expuestos a cantidades significativas de mercurio procedentes de vacunas o preparados biológicos que contenían mercurio durante sus períodos de desarrollo fetal o infantil y posteriormente, entre los 12 y 24 meses de edad, y esos niños, que estaban desarrollándose normalmente, sufrieron encefalopatías por mercurio tóxico que se manifestaron con síntomas clínicos compatibles con un trastorno del espectro autista regresivo. La evidencia de intoxicación por mercurio debe ser considerada en el diagnóstico diferencial que contribuye a algunos trastornos del espectro autista regresivo”.

Conclusiones que se confirmarían en un estudio posterior publicado en octubre de 2008 con el título A comprehensive review of mercury provoked autism en el que se decía: “En conclusión, existe una enorme preponderancia de la evidencia a favor de aceptar que la exposición al mercurio puede causar algunos trastornos del espectro autista”.

Un año después -en 2009- publicarían el trabajo A prospective study of prenatal mercury exposure from maternal dental amalgams and autism severity, estudio que examinó la exposición de 100 niños diagnosticados con autismo al mercurio de las amalgamas dentales de sus madres durante el embarazo siendo su conclusión que “las políticas de amalgama dental deben considerar la exposición al mercurio en las mujeres antes y durante la edad fértil, la posibilidad de exposición fetal posterior y sus resultados adversos”.

Cabe agregar que en septiembre de ese mismo año -2009- se celebró una conferencia en Varsovia (Polonia) sobre autismo, timerosal y vacunación siendo una de las aportaciones más interesantes la conferencia de los patrocinadores, el Instituto de Psiquiatría y Neurología– que con financiación de fondos europeos estaba desarrollando el proyecto Neurobiología del autismo: papel de las neurotoxinas medioambientales en cuya presentación se afirmaría: “La etiología de los trastornos del espectro autista es multifactorial; tiene por tanto componentes genéticos y ambientales pero la evidencia sugiere que al inicio de la vida -prenatal y postnatal- la exposición a sustancias peligrosas puede ser responsable del aumento observado en la incidencia de autismo”.

Como nuestros lectores habituales saben los trabajos que vinculan el autismo con las vacunas no han hecho desde entonces más que aumentar y hemos dado amplia cuenta de ello. Sugerimos a las personas interesadas que lo comprueben leyendo en nuestra web todo lo publicado; lo tienen en el enlace https://www.dsalud.com/reportajes/el-peligro-de-las-vacunas