El enorme peligro de las medicinas

 

Si la gente fuera consciente del peligro real de las medicinas se lo pensaría no ya una sino ¡mil veces! antes de usar alguna. Incluida una “simple” aspirina. Pero está convencida de que si se pueden comprar en las farmacias es porque su seguridad es alta. ¡Y nada más alejado de la realidad! Es verdad que muchos de sus peligros –no todos- se explican en los prospectos pero la gente piensa que los horrores que en ellos se explican acaecen sólo en casos muy aislados, que a ellos no les va a pasar nada y que si el médico le ha recomendado un fármaco por algo será. Y quien así piensa se equivoca. Para empezar porque el problema está en que el sistema sanitario en el mundo no está organizado para proteger al consumidor de los peligros de los fármacos –aunque así se dice- sino a la industria farmacéutica de las reclamaciones de los consumidores. ¿O ha visto usted a nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo llevar a los tribunales a alguna multinacional tras cualquiera de las múltiples barrabasadas perpetradas por muchas de ellas, algunas con miles de damnificados y numerosos muertos? ¿Conoce acaso a algún directivo farmacéutico que haya ido a la cárcel? La verdad es que la gente vive en una gigantesca mentira y no lo sabe. Bien, pues para que los lectores empiecen a concienciarse damos cuenta este mes de algunas de las noticias –no todas por razones de espacio- que sobre los fármacos han tenido lugar en las últimas semanas y de las que casi nadie suele informar. Esperamos que empiecen a abrirles los ojos.