El humilde brócoli también protege el hígado

La ingesta habitual de brócoli reduce el riesgo de sufrir esteatosis hepática no alcohólica e incluso cáncer de hígado porque sus compuestos bioactivos impiden que se acumule grasa en el hígado. Al menos así lo ha constatado en ratones un equipo de la Universidad de Illinois (EEUU) coordinado por Elizabeth Jeffery; y si bien los investigadores usaron solo brócoli reconocen que otras crucíferas podrían tener el mismo efecto.

El trabajo se une así a los muchos que existen ya sobre el brócoli, las crucíferas en general y el sulforafano en particular. Como nuestros lectores habituales recordarán ya explicamos que basta ingerir 200 gramos diarios de brócoli para reducir el riesgo de padecer cáncer; al menos los de mama, próstata, colon y pulmón. Lo constató un equipo de investigadores del Laboratorio de Fitoquímica del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del instituto español de investigación CEBAS-CSIC. Constatación que realizaron utilizando una simple bebida de té verde enriquecida con 10 gramos de brócoli (rica pues en vitamina C, compuestos fenólicos y glucosinolatos). Y es que al parecer el té verde potencia los fitoquímicos del brócoli.

El brócoli permite además prevenir las infecciones pulmonares –incluso graves como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)– y hasta combatirlas; algo que se debe al sulforafano que contiene. Así lo afirmaría al menos un equipo de investigadores dirigido por Shyam Biswal tras analizar los macrófagos de los pulmones de ratones expuestos al humo de cigarrillos y los de pacientes con esa patología y descubrir que el sulforafano fomenta la activación de un mecanismo de señalización clave llamado Nrf2 en las células pulmonares -tanto en ratones como en humanos- logrando restablecer la capacidad de los macrófagos para eliminar de ellos las bacterias patógenas. El sulforafano se encuentra sobre todo en los brotes de brócoli de 3 o 4 días de vida pero también en otras crucíferas como la col, la coliflor, las coles de Bruselas y los rábanos.

Es más, el brócoli tiene un papel fundamental en el sistema de desintoxicación natural del organismo, favorece la apoptosis de las células cancerosas, contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune, previene las dolencias cardiacas, ayuda a eliminar la bacteria patógena Helicobacter pylori y tiene propiedades diuréticas, antianémicas, laxantes y depurativas de la sangre. Sugerimos al lector que entre en nuestra web –www.dsalud.com– y lea el artículo que con el título Brécol: la verdura anticancerígena por excelencia publicamos en el nº 106.