El humo del diésel, declarado causante de cáncer en humanos

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) -organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que entre otras cosas se encarga de dilucidar qué sustancias u otros agentes son cancerígenos y en qué grado- ha decidido incluir el humo que produce la combustión de los motores en el Grupo 1. Es decir, en el que se encuentran los que se ha demostrado fehacientemente que pueden causar tumores cancerígenos en humanos; como el arsénico, el tabaco, las lámparas de rayos UVA para broncearse… Tanto el diesel como la gasolina aunque el primero sea más peligroso. Antes estaban clasificados en el Grupo 2A en el que están las sustancias “probablemente carcinógenas”. Así que ya no hay duda: se ha pasado de la probabilidad a la certeza. ”Existen ya suficientes evidencias sobre la carcinogenicidad de la combustión de los motores”, explica la IARC agregando que están sobre todo relacionados con los cánceres de pulmón y vejiga.
Hasta aquí la noticia. Nosotros queremos recordar que ya en el nº 136 alertamos de que los combustibles de las gasolineras desprenden compuestos orgánicos volátiles contaminantes –entre ellos, benceno y n-hexano- que dañan la salud afectando con mayor intensidad a quienes trabajan en ellas y a quienes viven o trabajan habitualmente a menos de cien metros según dejaba claro un trabajo de investigación elaborado por un equipo de la Universidad de Murcia integrado por Marta Doval y Enrique González que se publicó en Journal of Environmental Management. Esos investigadores midieron los niveles de contaminantes habituales emitidos por el tráfico en diferentes zonas urbanas de Murcia y luego los niveles de los alrededores de varias gasolineras constatando que incluso a cien metros son mayores aunque es especialmente preocupante cuando la distancia es menor de 50. Obviamente el grado de contaminación depende –y así lo señala el trabajo- del número de distribuidores, la cantidad de gasolina que dispensa cada uno, la intensidad de tráfico de la zona, la estructura de los alrededores y las condiciones meteorológicas. En todo caso recomendaron que haya como mínimo 50 metros entre las gasolineras y los edificios de viviendas y no menos de 100 en el caso de hospitales, centros de salud y colegios
No conviene olvidar tampoco que también es peligrosa la combustión de velas e incienso. Da lugar a gran cantidad de radicales libres, numerosos hidrocarburos aromáticos policíclicos –sustancias cancerígenas- y niveles de entre 600 y 1.000 microgramos por metro cúbico de PM10 (nombre que designa a la materia particulada fina, principal componente de la contaminación ambiental y que está formada por partículas sólidas con un diámetro de menos de 10 micrones). Es decir, una cantidad entre 12 y 20 veces mayor de la permitida por la Unión Europea. Las PM10 pueden penetrar hasta los alvéolos y desencadenar varias patologías. Así lo revelaría en un artículo publicado en European Respiratory Journal Theo de Kok, investigador de la Universidad de Maastricht (Holanda). La investigación se desarrolló midiendo la contaminación del aire de una iglesia tras quemarse en ella velas durante nueve horas.