El licopeno –pigmento del tomate- parece ralentizar el cáncer

El licopeno -el pigmento que da a algunas frutas y verduras su característico color rojo y se halla presente sobre todo en el tomate- no sólo ralentiza el crecimiento de las células cancerosas sino que puede llevar a su destrucción; al menos a las células cancerosas de próstata in vitro según afirma en un trabajo recientemente publicado en British Journal of Nutrition un equipo de investigadores de la Facultad de Farmacia y Ciencias Biomédicas de la University of Portsmouth (Gran Bretaña) dirigido por la doctora Mridula Chopra. Y en una concentración tan simple como la que hay en un frasco de salsa de tomate; licopeno que es más biodisponible y biológicamente activo cuando se le añade una pequeña cantidad de aceite.  La investigación fue financiada por la empresa Heinz tras corroborar en estudios anteriores que basta consumir 400 gramos de tomate preparado durante dos semanas para que aumente significativamente el nivel de licopeno en sangre (y en el semen en el caso de los varones). Según estos investigadores bastaría con que llegue suficiente licopeno a los tejidos de la próstata. Queda pues por ver si ingerir salsa de tomate con aceite diariamente durante unas semanas es eficaz para eliminar el cáncer de próstata.
Y quién sabe si otros “tipos” de cáncer. Porque debemos recordar que sobre el poder anticancerígeno del licopeno hay distintos estudios. Que reduce el daño causado en el ADN y ayuda a prevenir el cáncer de próstata ya se publicó por ejemplo en el Journal of the Nacional Cancer Institute en diciembre de 2001. Además es un antioxidante ¡dos veces más potente que el betacaroteno! que actúa como destructor del oxígeno libre.
Y no sólo eso: permite reducir drásticamente los niveles de colesterol “malo” en apenas ocho semanas. Así lo constató un equipo de científicos británicos que decidió comercializar un producto con licopeno que bautizaron como Ateronon y empezó a fabricar Cambridge Theranosticsporque –afirmaron con rotundidad- “es mucho más eficaz que las estatinas”.
Nosotros sugerimos a quienes padecen cáncer o quieran reducir sus niveles de colesterol que usen el producto natural sabiendo que en un tomate fresco hay por cada 100 gramos unos 2 mg de licopeno, en un zumo o salsa de tomate 6 mg y en una salsa de tomate frito 25 mg. Aunque otra opción es usar como aliño Aceiterol, producto español que se comercializa en monodosis llevando 20 ml de aceite de oliva virgen y 8 mg de licopeno.