El mercurio de los peces influye en los ataques al corazón

 

Las personas que comen pescado con gran cantidad de mercurio –algo ya habitual en los peces procedentes de las zonas con más contaminación industrial- corren mucho más peligro de sufrir enfermedades coronarias de lo que se creía hasta ahora. Así lo demuestra un reciente estudio elaborado por científicos de ocho países europeos cuyos resultados se recogen en un artículo titulado Mercurio, aceites de pescado y riesgo de infarto de miocardio recientemente publicado en New England Journal of Medicine en el que incluso se dice que el mercurio que hay actualmente en los peces puede contrarrestar las ventajas de los ácidos grasos omega 3 de los pescados.
Los resultados ponen de manifiesto además que el peligro no se limita a los grupos de alto riesgo, como las mujeres embarazadas o con posibilidades de estarlo -como se creía hasta ahora- sino a toda la población.
El mercurio existe en distintas formas pero una de las más corrientes es el metilmercurio, presente en cantidades relativamente altas en peces como el tiburón, la caballa, el pez espada, el emperador y otros que se pescan en zonas con fuerte contaminación industrial. Otros peces de alta mar como el atún, la merluza o el mero presentan concentraciones de mercurio intermedias. Aunque todavía no se conocen bien las consecuencias de una larga exposición a bajas concentraciones de mercurio, un estudio sugiere que el pescado procedente de un lago de Finlandia contaminado con mercurio puede predisponer a enfermedades cardiovasculares. Esta nueva investigación indica que este es un problema general que se puede presentar con concentraciones de mercurio bajas, normalmente las que se encuentran en la dieta de los habitantes de los países occidentales.
El Ministerio de Sanidad y Consumo español no ha abierto la boca. Da gusto lo bien informados que nos tiene de los riesgos reales para la salud.