El negocio de las autorizaciones de fármacos por la “vía rápida” 

En 1992 la FDA aprobó la autorización acelerada -denominada técnicamente Subaprte H– de aquellos fármacos que, incluso sin disponer de ensayos clínicos en fases avanzadas, podían tener un beneficio clínico importante en patologías para las que no existían otras alternativas. Y gracias a ello 18 productos –todos con efectos secundarios negativos- para tratar 22 “indicaciones oncológicas” diferentes lograron su aprobación quedando la FDA a la espera de los ensayos confirmatorios que demostrasen esos beneficios. Pues bien, de esos 22 fármacos sólo seis obtuvieron luego su aprobación regular. Los otros sólo sirvieron para tener pacientes con los que experimentar de forma gratuita y engordar la cuenta de resultados de las empresas que los fabricaban. Aunque esa actuación se haya disfrazado –y se siga haciendo- de acción humanitaria digna de elogio. Por supuesto, los 6 fármacos aprobados… tampoco curan el cáncer. Pero esa es ya la historia de siempre.