El peligro de abusar del omeprazol

y esomeprazol

La ingesta prolongada de omeprazol y/o esomeprazol -dos inhibidores de la bomba de protones- puede provocar déficit de vitamina B12 y ello dar lugar a numerosas patologías; de hecho acaece en el 95% de quienes toman pastilla y media diaria. Lo ha constatado un equipo de investigadores de la organización Kaiser Permanente -proveedora de servicios de salud en Estados Unidos- tras evaluar a 25.956 pacientes con déficit de esa vitamina entre 1997 y 2011 que tomaron alguno de ellos a diario durante dos o más años y comparar sus casos con 184.1999 personas sin ese problema. El trabajo se ha publicado en Journal of the American Medical Association (JAMA). El riesgo es del 65% frente al 25% de quienes ingirieron ranitidina o famotidina, antagonistas de los receptores H2 de la histamina.

Los médicos que tras conocer este trabajo se han pronunciado aseguran sin embargo que se trata de fármacos "seguros" y lo único que habría que hacer es controlar entre quienes lo toman su nivel de vitamina B12 y proporcionársela intramuscularmente si se comprueba que está por debajo de lo adecuado.

Hasta aquí la noticia cuya evidente importancia algunos médicos salieron rápidamente a minimizar con declaraciones en los medios de comunicación. Lo cierto sin embargo es que la vitamina B12 -también llamada cobalamina o cianocobalamina- se absorbe en la parte más baja del intestino delgado y es necesaria para la síntesis de ADN, para mantener el sistema nervioso, para el metabolismo de las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono, para sintetizar la creatina, para la formación y regeneración de los glóbulos rojos, para activar la formación de los músculos, los epitelios y el tejido óseo y para mantener la capa de mielina de los nervios… entre otras muchas cosas. Pudiendo su déficit dar lugar a numerosos problemas. De hecho puede hacer subir los niveles de homocisteína -elemento tóxico para las células nerviosas-, provocar pérdida de memoria, confusión, fatiga psíquica, depresión, alteraciones del sueño, manías, nerviosismo, demencia senil, dolor, debilidad, hormigueo y entumecimiento en las extremidades, acúfenos, pérdida de audición, disminución de los reflejos,   tartamudeo, mal olor corporal, trastornos de la menstruación y, en casos graves, anemia perniciosa, degeneración de las fibras nerviosas y daño cerebral (con síntomas muy parecidos a los de la esquizofrenia que suelen ir precedidos de úlceras bucales, entumecimiento y dolores fugaces).

Es más, todos los inhibidores de la secreción ácida gástrica –incluidos los mencionados- aumentan el riesgo de padecer neumonía; así lo descubrió un grupo de investigadores holandeses tras constatar que limitar la acción de los jugos gástricos impide la destrucción de las bacterias patógenas que ingerimos con la comida que pueden entonces colonizar el estómago y alcanzar el aparato respiratorio en mayor cantidad produciendo infecciones; según sus datos el riesgo se duplica (lo dimos a conocer en esta misma sección en el nº 67).

Y también pueden provocar osteoporosis; lo constató una investigación llevada a cabo por Michael Amling -del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf (Alemania)- tras un experimento con ratones que se publicó en Nature. Según explicarían provoca mutaciones en el gen TCIRG1 encargado de codificar una subunidad de la bomba de protones imprescindible para que se produzca una correcta resorción del calcio en las células óseas (la noticia la publicamos en el nº 118).

Y por si lo dicho fuera poco se sabe que provocan acidez, reflujo ácido e indigestión; lo dio a conocer en un trabajo de investigación la Dra. Cristina Reimer -de la Universidad de Copenhague (Dinamarca)- en un trabajo que se publicó en julio de 2009 en Gastroenterology. El estudio se hizo con 120 personas sanas a la mitad de las cuales se les dio durante doce semanas un placebo y a la otra mitad 40 miligramos al día de Nexium (esomeprazol) ocho semanas y luego el placebo otras cuatro. Pues bien, el 44% de quienes ingirieron el inhibidor de la bomba de protones sufrieron al suspender su ingesta acidez estomacal, reflujo ácido e indigestión. Ante lo cual la doctora Reimer diría: "Tanto los pacientes como los médicos deben ser conscientes de que cuando se suspende la toma de este fármaco pueden aparecer o agravarse los síntomas”. Agregando que no es aconsejable tomarlos en exceso ni durante tiempo prolongado y que no deben ingerirse nunca si no se está seguro del problema a tratar. Según la doctora Reimer ingerir estos fármacos a largo plazo sólo se justifica si se padece reflujo gastroesofágico grave y para evitar a quienes toman antiinflamatorios no esteroides -como la aspirina- que éstos causen estragos en el estómago  (publicamos la noticia en el nº 119).

Terminamos indicando que la propia Food and Drug Administration (FDA) advirtió en 2010 que el consumo de inhibidores de la bomba de protones aumenta el riesgo de fracturas en la columna vertebral, la cadera y las muñecas; entre ellos el esomeprazol (que se comercializa como Nexium), el omeprazol (como Pepticum, Losec y Parizac), el lansoprazol (como Opiren, Flas, Zoton e Inhibitol), el pantoprazol (como Pantecta, Protonix, Somac y Pantoloc) y el rabeprazol (como Rabecid, Aciphex y Pariet). Advertencia que hizo tras revisar siete estudios publicados (dimos conocer la información en el nº 130).

En suma, ¿cree alguien aún que los médicos que en esta nueva ocasión salieron rápidamente a defender los inhibidores de la bomba de protones son de fiar?