El placer de escuchar música alta procede del origen de la especie

 

El hecho de que algunas personas disfruten de la música a alto volumen podría deberse a un mecanismo que el hombre conservaría desde que hace millones de años abandonara el mar en su devenir evolutivo. Y es que un equipo científico de la Universidad de Manchester ha descubierto que parte del sistema vestibular que regula el equilibrio en el oído interno y se conoce como sáculo responde a las frecuencias de sonido que predominan en la música.
Lo curioso es que el sáculo no parece tener ninguna función auditiva en los humanos y sólo se activa, o es sensible, por encima de los 90 decibelios. El sáculo está conectado con la parte del cerebro relacionada con el hambre, el sexo y las respuestas placenteras. Por eso las personas sienten placer cuando escuchan música.
La distribución de las frecuencias que son típicas en los conciertos de rock y en las discotecas parece estar diseñada para estimular el sáculo”, comentaría el director del estudio, Neil Todd