El Tribunal Supremo da la razón a las afectadas por el Agreal

El Tribunal Supremo –en sentencia que se dio a conocer en julio pasado- ha rechazado el recurso que Sanofi Aventis-el laboratorio fabricante del Agreal- presentó ante él contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que dictaminó que ese fármaco produce temblores, movimientos involuntarios, discinesia y parkinson, entre otros efectos extrapiramidales. En cuanto a la duración del tratamiento con el medicamento la Audiencia Provincial censuraría al laboratorio porque la información que facilitaba en el prospecto es equívoca e incompleta. Se confirman pues todos los extremos de la sentencia.
Recordemos que las mujeres a las que el Supremo ha dado finalmente la razón tuvieron que aportar amplia documentación médica y demostrar que antes de tomar Agreal no tenían ninguno de los problemas de salud aparecidos tras tomar el fármaco. Además tuvieron que recurrir como peritos a médicos “corrientes” mientras el laboratorio llevó a catedráticos y académicos de “prestigio” muy bien remunerados por ello.
La sentencia confirma pues que una vez las afectadas demostraron que habían sufrido los efectos extrapiramidales antes mencionados tras tomar el fármaco la posibilidad de que los mismos se debieran a otra u otras posibles causas como alegaba el laboratorio fabricante correspondía probarlo a éste y no a ellas como la multinacional pretendía. Y es que el laboratorio argumentó que quienes debían demostrar que los problemas achacados se debían al Agreal descartando cualquier otra posible causa eran ¡los enfermos! En otras palabras, el laboratorio pretendió convencer a los jueces de que el hecho de que miles de personas ingirieran Agreal y tuvieran todos problemas de salud similares no demuestra por sí mismo que la causa sea el fármaco. Cada uno de los enfermos debía, de forma individual, demostrar que fue el fármaco el responsable de sus problemas, que éstos no los tenía antes y que si aparecieron tras ingerir Agreal no se pudo deber a otras causas. Afortunadamente el Tribunal Supremo –que ha condenado en costas al laboratorio- no ha accedido a pretensión tan descabellada.
Fernando Osuna -cuyo bufete ha llevado este caso (www.bufeteosuna.es) y cuenta con despachos en Sevilla, Écija, Huelva y Badajoz- explicaría que el laboratorio intentó echar abajo la sentencia con una argucia jurídica “inconsistente en este caso” alegando infracción procesal. En todo caso lo importante para él es que “puede considerarse definitivo a nivel legal que el medicamento produce efectos extrapiramidales -temblores, movimientos involuntarios, discinesia, parkinson, etc.- y que debió haberse incluido en el prospecto una advertencia sobre la posibilidad de efectos psiquiátricos así como dar lugar a un posible síndrome de abstinencia lo que no hizo el laboratorio condenado”.
A juicio de Fernando Osuna la sentencia es trascendente porque hay numerosas vistas más con afectadas del Agreal pendientes y es muy improbable que se dicten en el futuro sentencias que contradigan a ésta.