El Tribunal Supremo de Italia admite que los móviles pueden provocar cáncer

El Tribunal Supremo de Italia lo asevera: el uso prolongado de un móvil puede provocar cáncer; es más, afirma que si alguien enferma por ello debe considerase  un caso de “enfermedad laboral” si ese uso se hace por razones laborales. La sentencia responde a la demanda interpuesta por un ejecutivo de 60 años llamado Innocente Marcolini que tras pasarse diez años hablando por un teléfono móvil 5 horas diarias entre 5 y 6 días por semana desarrolló un tumor cerebral en el nervio trigémino izquierdo; es decir, en la oreja en la que  ponía el móvil para hablar. El Tribunal Supremo italiano recuerda en su sentencia que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) decidieron, dadas las numerosas evidencias existentes, clasificar las radiaciones electromagnéticas emitidas por los teléfonos móviles de “posiblemente cancerígenos” reconociendo que su uso conlleva un mayor riesgo de tumores cerebrales malignos –gliomas- por lo que recomiendan tomar medidas para reducir al máximo su exposición, especialmente en el caso de los niños. Advertencia a la que de inmediato se sumaría la Asamblea del Consejo de Europa aprobando un documento en el que se pide a todos los gobiernos europeos la adopción de “medidas razonables” para reducir la exposición a las radiaciones electromagnéticas de todos los aparatos que las emiten: móviles, inalámbricos, antenas de telefonía, Wi-Fi, sistemas WLAN… (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título La OMS reconoce oficialmente el peligro de los teléfonos móviles publicamos en el nº 140).
Y mientras, nuestras autoridades políticas y judiciales siguen babeando…