El Tribunal Supremo valora en 96.800 euros la vida de una persona muerta por negligencia

La Sala I del Tribunal Supremo ha condenado a Quirón Hospitales a abonar a la viuda y dos hijos de un hombre que murió en diciembre de 2010 en la UCI del Hospital San Carlos de Murcia por una infección nosocomial adquirida en ella tras una intervención quirúrgica la cantidad de 96.800 euros.

La sentencia revocó las anteriormente dictadas que habían exonerado de responsabilidad al hospital; la primera por el Juzgado de Primera Instancia nº 13 de Murcia -que alegó que el origen exacto de la infección no se pudo determinar, ningún otro paciente había resultado afectado y no se  había probado mala praxis o negligencia- y segunda de la Audiencia Provincial -según la cual la neumonía nosocomial no podía imputarse a la deficiente asepsia de la UCI porque no constaba que su esterilización hubiera sido inadecuada-. El Supremo considera que quien debe demostrar que los protocolos de asepsia y profilaxis se observaron escrupulosamente es el centro hospitalario y no el enfermo lo contrario. Y añade: “Difícilmente se puede dar por acreditada la inevitabilidad del daño si se desconoce el agente patógeno causante. O si se pretende deducir su inimputabilidad porque otros pacientes en esas mismas fechas no padecieron una infección de tal clase pues tal razonamiento no excluye la incuestionable infección nosocomial sufrida”.

Una sentencia de sentido común que deja sin embargo claras tres cosas: la primera, que el sistema judicial español es vergonzosamente lento; la segunda, que los jueces y magistrados de los tribunales de menor rango tienen por norma favorecer a los poderosos; y la tercera, que al menos para los jueces del Tribunal Supremo que han dictado esta sentencia la vida de un ciudadano vale muy poco: menos de 100.000 euros.

Lamentable.