El triclosán puede causar inflamación, colitis y cáncer de colon

Que el triclosán -microbicida presente en un millar de productos- puede causar graves problemas musculares, endocrinos e inmunológicos ya se sabía así como que inunda hoy nuestros ríos y lagos afectando a todo el ecosistema. Pues bien, un equipo de investigación de la Universidad de Massachusetts (EEUU) coordinado por Guodong Zhang acaba de publicar en Science Translational Medicine un estudio murino según el cual altera además la microbiota intestinal pudiendo producir colitis y cáncer de colon a corto plazo. Es más, se ha detectado en la orina ¡del 75% de las personas analizadas en Estados Unidos! E incluso en los conductos nasales del 41% de los adultos según constató un estudio realizado en la Universidad de Michigan dirigido por el profesor Blaise Boles que se publicó en la revista de la Sociedad Americana de Microbiología; estando muchos de ellos infectados por el Staphylococcus aureus. Y no solo eso: hace más de siete años advertimos en el artículo El ignorado peligro de los microbicidas -apareció en el nº 137 correspondiente a abril de 2011- que el triclosán se acumula en la leche materna afectando al desarrollo sexual y neurológico de los bebés.

Pues bien, está aún hoy presente en jabones, detergentes, champús, geles de baño, suavizantes, desodorantes, antitranspirantes, pastas de dientes, cremas hidratantes, toallitas, mascarillas, enjuagues bucales, productos de primeros auxilios (vendas, tiritas, etc.), cepillos para el pelo, esponjas, maquinillas de afeitar, pañales, camisetas, ropa deportiva, ropa interior, baberos de bebé, vestidos, abrigos, calcetines, zapatos, pijamas, uniformes, servilletas, manteles, fiambreras, bandejas, escobas, cepillos, cubos de basura, ceras, toallas, edredones, almohadas, fundas de colchón, colchones, mantas, cortinas de ducha, tapas y asientos del WC, alfombras, antideslizantes de bañera, azulejos, cabinas de ducha, adhesivos, celulosas, materiales de aislamiento, pinturas, plomería, selladores, filtros de aire, toldos, juguetes, cortinas, lonas, alfombras, humidificadores, móviles, tarjetas de crédito, carné de conducir, papel moneda, tapones para los oídos, mangueras y un sinfín de productos más. En suma, ¡está en casi todas partes!

Y lo vergonzoso es que sobre el triclosán existe un estudio de la Asociación Médica Americana del año 2002, otro de la FDA del 2005 y más de medio centenar realizados entre 1988 y 2018 por universidades e instituciones públicas de todo el mundo y en ninguno de ellos se encontró evidencia de que suponga alguna ventaja sobre el agua y el jabón a pesar de lo cual está aprobado en centenares de productos de consumo.

Greenpeace y la Fundación Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) ya denunciaron hace años que el triclosán tiene riesgos medioambientales y sanitarios inaceptables corroborándolo más de 200 científicos y profesionales que alertaron públicamente de ello en un documento que se conoce como la Declaración de Florencia sobre el triclosán y el triclorocarban… y aun así no se retira del mercado.

Lea pues los prospectos de todo lo que compre y deje de usar los que contienen triclosán -y lo mismo cabe decir del triclorocarban, de las dioxinas y de los furanos- hasta que desaparezca del mercado. Opte por productos fabricados con ingredientes naturales no agresivos.