El virus del Sida podría controlarse con selenio

 

Son cada vez más las investigaciones que relacionan la falta de micronutrientes esenciales en la alimentación con distintas patologías y, especialmente, con una mayor predisposición al desarrollo de cáncer. Entre ellos el selenio cuya carencia empieza a detectarse en muchas personas a pesar de que se encuentra de manera natural –o así debería ser- en muy diferentes alimentos.
Como ya contamos en el nº 84 de la revista (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que publicamos sobre este mineral) en estos momentos se desarrolla un macroestudio con 34.000 personas –el PRECISE (Prevention of Cancer with Selenium in Europe and America)- encaminado a comprobar en 30.000 europeos y norteamericanos sanos con edades comprendidas entre 60 y 74 años el efecto preventivo de los suplementos de selenio en cáncer. Y contábamos también que ayuda a combatir el virus del herpes -incluido el zoster- y que se estaba estudiando su posible eficacia en el tratamiento del VIH. Pues bien, un estudio de la Universidad de Miami (EEUU) que acaba de publicarse en Archives of Internal Medicine indica que tomar una cápsula diaria de selenio podría en efecto detener el progreso del VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana –presunto responsable del Sida- en los pacientes que no presentan problemas gastrointestinales. En el estudio participaron 174 infectados con VIH de los condados norteamericanos de Miami-Dade, Broward y Palm Beach a la mitad de los cuales se dio una cápsula diaria de 200 microgramos de selenio y a la otra mitad un placebo. ¿El resultado? Que la carga viral de los pacientes que tomaron selenio y no tenían problemas gastrointestinales aumentó en mucha menor proporción. Al punto de considerarse el resultado “asombroso”. No ocurrió así en cambio entre quienes tomaron placebo y entre quienes tomaron selenio pero tenían problemas gastrointestinales, algo que se achaca a que ello impedía su absorción.
Las mejores fuentes de selenio son la levadura de cerveza, el germen de trigo, la cebolla, el tomate, el brécol, los ajos y los huevos, las pipas de girasol, las nueces, las pasas y los mariscos de concha,entre otros.