El zinc, clave en la comunicación interneuronal

 

El zinc es clave en la comunicación interneuronal y su papel en la sinapsis puede haber sido infravalorado. Así lo apunta al menos un reciente estudio con ratones efectuado por investigadores del Instituto Max Planck de Frankfurt (Alemania) que publica la revista Neuron. Para constatarlo los científicos desarrollaron ratones con una mutación que afectaba al zinc de las neuronas y vieron que éstos sufría temblores, lentitud de movimientos y alteración en la transmisión de las señales visuales además de reaccionar ante el ruido de la misma forma exagerada que los niños que sufren hiperesplexia, patología genética conocida como "enfermedad del sobresalto". El estudio permite explicar por qué en las conexiones entre ciertos tipos de neuronas hay grandes cantidades de iones libres de zinc.
La verdad es que antes de este experimento ya se sabía que la deficiencia de zinc puede provocar depresión, irritabilidad, enlentecimiento mental y trastornos emocionales pues es un cofactor fundamental en muchos procesos metabólicos relacionados con la función cerebral. Es más, el zinc –como ya explicamos en el nº 89 de la revista de forma extensa- es un nutriente indispensable que cumple gran variedad de funciones en los distintos sistemas biológicos y juega un papel de extrema importancia en la estructuración de las membranas de las células y en el crecimiento y la división celular que se requieren para sintetizar proteínas, ADN, ARN, lípidos, carbohidratos e insulina además de participar en el metabolismo del fósforo y del calcio, liberar la vitamina A almacenada en el hígado, destruir elementos tóxicos como el cadmio, intervenir en el equilibrio ácido-alcalino de la sangre, contribuir al transporte del dióxido de carbono y del anhídrido carbónico de los tejidos a los pulmones o favorecer el buen funcionamiento hepático y renal. Asimismo es un componente necesario para que más de 300 reacciones enzimáticas funcionen adecuadamente. Y en lo que a esta nueva noticia se refiere cabe recordar que se trata de un componente esencial del cerebro ya que aunque los mecanismos exactos por los que realiza sus funciones en él aún no están dilucidados los investigadores han podido comprobar que está involucrado en distintos procesos bioquímicos de mielinización, síntesis y liberación de neurotransmisores -como el GABA y el glutamato– lo que indica que es un modulador de la excitabilidad neuronal. También se sabe que para llevar a cabo su papel en el desarrollo y funciones del sistema nervioso central se encuentra altamente concentrado en las vesículas sinápticas de un grupo especial de neuronas glutamatérgicas denominadas “contenedoras de zinc” que se asocian con la memoria, las emociones, el comportamiento y la función cognitiva. De ahí que un suplemento de zinc puede mejorar la memoria y potenciar las funciones motoras, cognitivas y psicosociales previniendo incluso el alzheimer y la demencia senil.