En las dos últimas décadas ha aumentado un 200% la resistencia a los antibióticos usados en las infecciones digestivas

La resistencia a los antibióticos más usados para tratar las infecciones digestivas ha aumentado un 200% en las dos últimas décadas; así lo dio a conocer Francis Megraud, profesor de Bacteriología de la Universidad de Burdeos (Francia) y actual secretario del European Helicobacter & Microbiota Study Group durante la reunión -celebrada en octubre pasado en Barcelona- de la United European Gastroenterology (UEG), organización que afirma representar a más de 30.000 médicos europeos.

Se ha colegido tras investigar los casos de 1.232 pacientes de 18 países de Europa, la mayoría de ellos infectados por la Helicobacter pylori (H. pylori), bacteria que se considera responsable de la mayor parte de las úlceras gástricas así como de algunos linfomas y cánceres del sistema digestivo.

El porcentaje de resistencia a la claritromicina ha pasado del 9,9 % de casos en 1998 al 21,6 % en 2018; y algo similar pasa con el levofloxacino y el metronidazol. Los médicos están preocupados porque la resistencia a los antibióticos aumenta un 1% cada año e insisten en que hay que investigar más para encontrar antibióticos más potentes.

Hasta aquí la noticia. Nosotros recordamos que la estrategia de combatir por norma las infecciones con fármacos sintéticos es un error como hemos explicado en varios reportajes. Es más eficaz e inocuo ingerir prebióticos y probióticos que regeneren la flora intestinal así como ajo, cebolla, arándano rojo, tomillo, vino tinto sin sulfitos añadidos, brécol y aceite de oliva virgen. Lo del aceite de oliva lo demostró un equipo del Instituto de la Grasa de Sevilla infiriendo que se debe a su contenido en dos glucósidos secoiridoides: el ácido elenólico y el tirosol. El arándano rojo actúa gracias a su riqueza en proantocianidinas como constató un equipo del Centro Marucci de Investigación perteneciente a la Universidad de Nueva Jersey (EEUU). El extracto acuoso de tomillo promueve la actividad de la ureasa frente a la mucosa gástrica. Y el vino tinto sin sulfitos añadidos permite detener la progresión bacteriana según un trabajo de la Universidad de Ulm (Alemania). En cuanto al brécol es rico en sulforafano, sustancia que mata la Helicobacter pylori según un trabajo elaborado por la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Maryland) y el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Terminamos indicando que igualmente eficaz es el uso del Par Biomagnético.