Esclarecedora denuncia de David Graham, alto cargo de ese organismo


"La FDA es incapaz de garantizar la seguridad de los medicamentos" 

David Graham, director asociado de la Oficina de Seguridad de Medicamentos de la Administración de Medicinas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos y experto con 20 años de experiencia en ese organismo, afirmó el pasado 18 de noviembre ante la Comisión del Senado norteamericano que estudia la retirada “voluntaria” del mercado del fármaco Vioxx por la multinacional Merck Sharp & Doohme-ante el alto riesgo que tiene su consumo- que, a su juicio, al menos otros cinco medicamentos tienen potencialmente riesgos similares. Aunque lo más llamativo es que cuando el senador de Nuevo México Jeff Bingaman le invitó a que los identificara Graham, tras dudar unos instantes y para sorpresa de todos los presentes, los mencionó: Crestor –uno de los fármacos para bajar el colesterol más vendidos-, Meridia –un medicamento para bajar de peso-, Bextra –un popular calmante-, Accutane –que se prescribe para el acné- y Serevent–recetado a pacientes de asma.
Graham precisó que el Crestor –de la multinacional Astra Zeneca- puede causar daños en el riñón y una rara enfermedad muscular-, el Meridia -de Laboratorios Abbott– provocar daños cardiovasculares, el Accutane -de Roche– causar defectos congénitos si es usado por embarazadas, el Bextra -de Pfizer– riesgos cardiovasculares similares a los relacionados con el Vioxx y el Serevent –de laGlaxoSmithKline– aumentar el riesgo de muerte.
Durante su declaración en el Capitolio Graham llegó a asegurar que “la FDA es incapaz de evitar que fármacos peligrosos lleguen hasta los consumidores”. Y no sólo eso sino que también puso en duda la ética del organismo en el que trabaja: “A menudo –denunció- el papel de la FDA en la revisión y aprobación de nuevos productos entra en conflicto con su obligación para vigilar su seguridad”.
Es más, Graham –que jugó un papel importante en todo el proceso de retirada del Vioxx– denunció ante la comisión del Senado que sus superiores “le habían presionado e incluso amenazado para que modificara las conclusiones y recomendaciones” del informe que emitió en agosto pasado. Su declaración confirmó así lo que ya había publicado en el mismo sentido el diario Wall Street Journal un mes antes.
Graham -que se formó en las prestigiosas universidades Johns Hopkins y Yale-encabezó un proyecto de investigación que durante tres años -del 2001 al 2003- estudió los registros de casi 1,4 millones de pacientes incluyendo a 40.405 tratados con Celebrex –fármaco de Pfizer– y a 26.748 tratados con Vioxx. Y los resultados del estudio fueron concluyentes: el consumo de Vioxx en altas dosis triplicaba el riesgo de sufrir ataques cardíacos y muertes súbitas. Graham, que recomendó al estudiar los datos la retirada del medicamento, afirma que el Vioxx es responsable –sólo entre 1999 y el 2003- de al menos 27.785 muertes por complicaciones cardíacas habiendo ocasionado además ¡unos 160.000 ataques cardíacos y de apoplejía!
Cabe añadir que Graham ya había advertido en 1988 ante un comité de la FDA que Accutane provocaba malformaciones en el feto y que centenares de bebés habían nacido con defectos pero su frabricante – laRoche– alegói que sólo había provocado problemas en seis casos y no
“Si estuviéramos hablando de Florida o de Pensilvania, el 1% de toda la población estatal habría sido afectada–diría Graham en otro momento de su intervención-. Lamento decir esto, senador Grassley, pero el 67% de los ciudadanos de Des Moines habrían sido afectados”.
Graham mencionó también un correo electrónico que le envió el director de la oficina de la FDA encargada de nuevos medicamentos en el que indicaba que la agencia “no preveía” emitir una alerta pública contra los peligros del Vioxx en altas dosis pese a las conclusiones de su informe. “Podría argumentar que la FDA -agregó-, del modo en que está configurada actualmente, es incapaz de proteger a los Estados Unidos de otro Vioxx. Estamos virtualmente indefensos".
Hasta tal punto causó sorpresa en la sala su testimonio que el presidente de la vista, el senador republicano y presidente del Comité del Senado Charles Grassley, advirtió públicamente a la FDA que “no tomara medidas disciplinarias contra Graham por su declaración”.
Grassley mostró también su preocupación por el hecho de que las multinacionales farmacéuticas tienen “una relación de mucha confianza con la FDA”. Durante la comparencia de Graham se recordó que durante mucho tiempo se silenció otro informe interno que alertaba de la alta tasa de suicidio entre los jóvenes que toman antidepresivos. Algunos senadores llegaron a pedir no sólo cambios en le FDA sino relevos entre sus responsables.
Tom Garvey-ex supervisor médico de la FDA que ahora trabaja como consultor para la industria- declararía que “Graham es un reloj parado que sólo da bien la hora dos veces al día” alegando que si bien “todas las medicinas son peligrosas” también “hay que tener en cuenta su lado positivo” El doctor Sidney Wolfe, director de un grupo de investigación denominado Salud Pública, contestó afirmando que Graham es “un defensor público ejemplar que ha perseverado a pesar de los intentos para callarle”.
Los expertos aseguran que varias multinacionales han preparando en todo el mundo un plan urgente tanto para mejorar su imagen como para desprestigiar a quienes cuentan la verdad al público a fin de minimizar el impacto negativo de los enormes escándalos en los que se han visto envueltas en los últimos años. La reciente campaña publicitaria para concienciar a la gente de que no tire los productos a la basura y los deposite en las farmacias porque ellos velan por la salud del planeta y de todos nosotros es un patético ejemplo de ese intento.