España, segundo país del mundo con más intoxicaciones por anisakis

La Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) acordó el pasado mes de marzo alertar a la población de un hecho sobre el que nuestras autoridades han corrido un tupido -más bien estúpido- velo para no generar demasiada alarma: el número de casos de intoxicación por anisakis aumenta sin parar en España siendo ya nuestro país el segundo del mundo tras Japón porque existe un alto grado de parasitación en la mayoría de las especies de consumo habitual. El anisakis, parásito que provoca trastornos muy graves, puede llegar a nuestro organismo ingiriendo pescados, cefalópodos (pulpos, calamares, sepias, chopitos, nautilos…) y crustáceos (langostas, langostinos, gambas, cangrejos…) contaminados por él no infectándose en cambio los bivalvos (mejillones, ostras, berberechos…). Siendo los síntomas más comunes de contagio náuseas, vómitos y dolor abdominal -especialmente dolor intenso en la boca del estómago horas después de la ingesta- si bien puede provocar  además reacciones alérgicas intensas y necesitarse cirugía para eliminarlo si llega a obstruir el sistema digestivo.
El Dr. Alfredo Lucendo, experto de la fundación, recuerda que la única manera de evitar el contagio es congelarlo a – 20º antes de consumirlo durante 48 horas y cocinarlo a una temperatura mínima de 60º; advirtiendo que la cocción en microondas no es segura ya que no garantiza una temperatura homogénea superior a esos 60º. Lo singular es que según un estudio publicado en 2012 -año en el que se notificaron 20.000 casos en todo el mundo- hay menos pescado infectado por Anisakis en Galicia (0,43 %) que en Madrid (13,4%). “Está presente incluso –explica el Dr. Lucendo- en el pescado de piscifactoría que ha sido alimentado con comida infectada” añadiendo que “los pescados más frecuentemente parasitados son la merluza y el bonito; casi el 100% de la merluza del cantábrico mayor de 65 cm y hasta el 81% del bonito” aunque el mayor número de casos se da entre quienes consumen pescados crudos o marinados como el boquerón, la anchoa y la sardina. “La cocina española -agregaría el Dr. Lucendo- ofrece una amplia variedad de platos tradicionales con alto riesgo de Anisakis; y me refiero a los pescados preparados en aceite o en vinagre, los salazones, los ahumados y el escabeche”. Y es que la sal, el vinagre, el aceite, el escabeche y el ahumado no destruyen el anisakis.
Lo singular es que ya la Sociedad Española de Parasitología (Socepa) efectuó una alarma similar el pasado verano –de la que nos hicimos eco en la sección de Noticias del nº 151- tras detectarse en el Laboratorio de Parasitología de Farmacia de la Universidad de Santiago de Compostela que el número de esos peligrosos nematodos parasitarios era ya alarmante.
Finalizamos recordando que Discovery DSALUD ha advertido reiteradamente de este peligro (vea en nuestra web –www.dsalud.com– lo publicado en los números 49, 54, 58, 64, 65, 90, 92, 108, 118 y 151 pero sobre todo el reportaje que con el título ¿Son seguros los alimentos que ingerimos en España? apareció en el nº 54 correspondiente a octubre del 2003) sin que nuestras autoridades sanitarias se dieran nunca por enteradas. Recordamos pues que los pescados con mayor riesgo de anisakis son los de más consumo: boquerones, sardinas, bacalaos, arenques,  salmones,  abadejos, merluzas, pescadillas, caballas, bonitos, jureles, rapes, carpachos, cebiches, lubinas, doradas y muchos otros. Además aunque a nivel oficial se dice que el parásito muere cuando el pescado permanece entre 48 y 72 horas congelado a -20 grados o si se cocina a más de 60 nosotros aconsejamos no ingerirlo si no ha pasado por ambos procesos. Recordemos asimismo que el anisakis sobrevive hasta 25 días en vinagre y 21 en salazón siendo pues peligroso consumir también salazones, ahumados, encurtidos, marinados, carpachos, ceviches y vinagretas de pescado.  La causa de esta proliferación se ignora fehacientemente pero todo apunta a la práctica de echar por la borda las vísceras del pescado nada más ser capturado para evitar que el anisakis pase de las tripas a la carne -lo que ocurre tras morir el pez- que ha llenado de larvas los caladeros habituales.