España, a la cabeza mundial de implantes de stents

A pesar de que su eficacia es discutible

En los últimos 20 años se han implantado en España más de millón y medio de stents, 105.529 de ellos en 2017 según el Registro Español de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista. Una media de 13 al día cuando en Estados Unidos se implantan 4 y cuenta con una población siete veces superior (330 millones contra 46,5 millones). Se trata pues de un auténtico despropósito que solo se justifica porque hacerlo da pingues beneficios a determinadas empresas ya que cada intervención cuesta algo más de 3.000 euros de los que el 50% corresponden al coste del dispositivo. De hecho se calcula que le cuestan anualmente al estado 158 millones de euros. Y lo insólito es que la cirugía coronaria ofrece mejores resultados en cuanto a mortalidad y eventos cardiacos a medio y largo plazo, especialmente entre quienes tienen varios vasos afectados o son diabéticos. Dato que demuestra el poder de las empresas que los fabrican; como las multinacionales de origen estadounidense Abbott, Medtronic y Boston Scientific, las alemanas B. Braun y Biotronik, la japonesa Terumo y las catalanas IHT e iVascular.

Por nuestra parte debemos recordar que ya en el nº 95 -correspondiente a junio de 2007- denunciamos que los stents no reducen ni el riesgo de muerte, ni la posibilidad de sufrir un infarto de miocardio u otro evento cardiovascular grave. Lo que logran es aliviar el dolor de pecho al recuperarse el flujo sanguíneo tras un infarto de miocardio. Todo lo demás es mero marketing.