España incumple la directiva sobre radiaciones ionizantes

España se comprometió hace más de cuatro años a aplicar desde el pasado 6 de febrero de 2108 la directiva que el Consejo de la Unión Europea aprobó el 5 de diciembre de 2013 -se publicó en el Diario Oficial de la Unión el 17 de enero de 2014- sobre las normas de seguridad básicas que los estados deben asumir para proteger a la población -especialmente a algunos trabajadores- de las radiaciones ionizantes pero a pesar de haber contado con tiempo más que suficiente no lo ha hecho. Una auténtica vergüenza porque la Directiva Europea 2013/59/EURATOM derogó las directivas 89/618/Euratom, 90/641/Euratom, 96/29/Euratom, 97/43/Euratom y 2003/122/Euratom.

Hablamos de normas que deben tenerse en cuenta en la fabricación y manipulación de equipos eléctricos que emitan radiaciones ionizantes y contengan componentes que funcionen a una diferencia de potencial superior a 5 kilovoltios (kV), al manejo de fuentes encapsuladas, al uso materiales de construcción (radiación gamma), al manejo de situaciones de emergencia radiológica, a la presentación de productos comerciales radiológicos, a la adición de sustancias radiactivas en productos alimenticios, piensos y cosméticos, a las prácticas que conllevan la exposición deliberada de personas para obtener imágenes no médicas (radiología industrial)…

Los estados miembros incluso se comprometieron a garantizar que los profesionales sanitarios habilitados y los pacientes sean informados y/o formados sobre los procedimientos médico-radiológicos. E incluye asimismo medidas para la eliminación de materiales radiactivos y para el almacenamiento de residuos radiactivos así como la exposición a la radiación cósmica en aeronaves y vehículos espaciales. Y muchas cosas más. Como por ejemplo que cualquier equipo médico-radiológico que se implante a partir de febrero mida la dosis de radiaciones ionizantes a las que se somete al paciente y que esa información se almacene y pueda transmitirse. Es más, incluso dedica amplio espacio a evitar el radón, gas radiactivo proveniente de la descomposición del uranio de las rocas del subsuelo que en algunos lugares -como en la sierra madrileña- se acumula fundamentalmente en plantas bajas y sótanos de casas y edificios constituyendo hoy la segunda causa de cáncer de pulmón (la directiva reduce el nivel máximo de concentración permitido de 1.000 Bq/m3 a 300 Bq/m3).

Pues bien, el Gobierno no ha cumplido con su compromiso legal; y lo que es más penoso: no da explicaciones de ello.