Fallece Miguel Ángel Pérez, el tetrapléjico que esperaba una operación que le permitiese volver a caminar

Miguel Ángel Pérez, la persona tetrapléjica de la que hablamos en el reportaje que con el título Almudena Ramón Cueto: "Es posible recuperar funcionalmente a quienes padecen lesiones medulares graves” apareció en el nº 187 y estaba en tratamiento previo -seguía la llamada Terapia de Activación Medular- para ser sometido luego a un trasplante autólogo de células de la glía envolvente del bulbo olfatorio a fin de regenerar las fibras nerviosas de la médula espinal que quedaron seccionadas en el accidente que sufrió hace años -sorprendente posibilidad de la que hablamos ampliamente en el artículo que con el título Afirman que los nervios dañados de la médula espinal ¡pueden regenerarse! se publicó en el nº 139 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com– falleció inesperadamente de un infarto de miocardio mientras estaba en casa con su pareja durante la madrugada del 21 de diciembre, noticia que la revista no conoció sin embargo hasta primeros de mayo.

Como en su momento explicamos la Terapia de Activación Medular no es sino la primera fase -la no invasiva- de la Terapia Regenerativa Medular que permite activar las rutas nerviosas que aún están conectadas pero silentes como consecuencia del daño medular, algo de lo que se encarga el equipo médico del Centro de Innovación Médica en Regeneración Medular (CIMERM), equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios cuya directora y directora médica es la doctora Almudena Ramón Cueto.

Miguel Angel Pérez padecía una lesión medular C6-C7 que sufrió al tirarse a una piscina y golpearse en la frente asegurándole los médicos que no volvería nunca a recuperar la movilidad perdida pero el tratamiento mencionado hizo que en apenas cinco meses tuviera actividad motora voluntaria en caderas y muslos, levantara su pierna izquierda contra resistencia y moviera el dedo gordo tras 12 años sin mover las extremidades inferiores.

Un éxito impensable que se iría asentando pues aun sin intervenir quirúrgicamente y solo con el tratamiento rehabilitador previo recibido en el CIMERM -que abarca varias disciplinas- consiguió levantarse parcialmente -solo, sin ayuda alguna- de su silla de ruedas. Tal era su alegría que decidió enviar él mismo un correo electrónico de agradecimiento al equipo médico ¡apenas dos días antes del infarto! Es más, estaba tan exultante que decidió salir a celebrarlo ese fin de semana con su pareja. Nada parecía pues sugerir que al día siguiente fuese a sufrir un infarto de miocardio, incluido el médico de cabecera que le trataba, ajeno al centro médico donde trabaja la Dra. Ramón Cueto.

La revista ha sabido que el CIMERM tiene intención de homenajear a Miguel Ángel Pérez por la inestimable colaboración que dio desde el principio a este apasionante proyecto que ha devuelto la esperanza de recuperación a miles de tetrapléjicos de todo el mundo.