Fracasa el primer trasplante de mano

 

Clint Hallam, el paciente al que por primera vez se efectuó un trasplante de mano procedente de un cadáver -en 1998- y que exigía que se la quitaran de nuevo porque no le funcionaba y le causaba gran dolor ha logrado por fin su propósito, algo a lo que se negaban los cirujanos del Hospital Edouard Herriot de Lyon que se la injertaron, más preocupados por su presunto prestigio que por su paciente.
La mano fue retirada mediante una delicada operación de microcirugía en un hospital londinense. El injerto sólo funcionó durante los 12 primeros meses.
Los responsables de la operación de trasplante que tuvo lugar en Francia alegan que el fracaso se debe a que el paciente no se tomó todos los medicamentos anti-rechazo.