Fracasa la campaña contra la Homeopatía

La campaña contra la Homeopatía prosigue inexorable haciéndose eco de ella todos los medios de comunicación españoles, muchos de los cuales pasaron de informar a tomar partido y demonizarla a pesar de que el intento ya ha fracasado. En la revista hemos publicado mucha información sobre su eficacia, su inocuidad, su fundamentación y la existencia de miles de trabajos en revistas científicas por lo que no vamos a reiterarnos sobre ello; ahí están aunque nadie se los lea. Lo llamativo es que el fracaso de la campaña contra ella siga silenciándose cuando basta consultar en la web de la Comisión Europea el Paquete de procedimientos de infracción del mes de diciembre de 2017 para constatar que el día 7 de ese mes se expedientó a España por restringir la importación de los productos homeopáticos vulnerando las reglas de libre circulación de mercancías de la Unión dando al Gobierno dos meses para eliminar tales restricciones. “La Comisión -puede leerse- considera que esta práctica es contraria a la normativa de la Unión Europea en materia de libre circulación de mercancías (artículo 34 del TFUE) y a la Directiva sobre medicamentos para uso humano (artículo 6 y artículo 13, apartado 1, de la Directiva 2001/83/CE). España dispone de dos meses para responder a los argumentos presentados por la Comisión; de lo contrario, la Comisión puede decidir enviar a España un dictamen motivado”.

El Gobierno del PSOE insistiría sin embargo en demonizar la Homeopatía -postura que apoya Ciudadanos– y tanto la ya exministra de Sanidad Carmen Montón -que no llegó a estar ni 100 días en el cargo al descubrirse su falta de ética al haber plagiado parte de un máster- como su sucesora María Luisa Carcedo manifestaron que iban a intentar que Europa cambiara de parecer sobre ella. Y así lo hicieron patente mediante un escrito entregado durante la reunión que se celebró en Viena los pasados 10 y 11 de septiembre. Pues bien, la respuesta fue contundente y la Comisión Europea respondió al Gobierno de Pedro Sánchez el pasado uno de octubre dejándole meridianamente claro que no va a revisar el marco actual sobre la Homeopatía ni va a admitir iniciativa alguna para prohibirla o impedir que se siga vendiendo en farmacias.

Respuesta que empieza así: “Para la Comisión el principal foco de la legislación actual de la Unión es asegurar la más alta calidad y seguridad de los productos homeopáticos que circulan en su seno. Normas que buscan asegurarse de que los ciudadanos estén informados si deciden utilizar productos homeopáticos. Y dicho esto recalcamos que no existe hoy intención ni de lanzar nuevas iniciativas ni de revisar el marco actual sobre Homeopatía”.

En pocas palabras, por mucho que insistan PSOE, Ciudadanos, la Organización Médica Colegial (OMC), las organizaciones minoritarias que las apoyan y los periodistas al servicio de la industria que ésta tienen infiltrados en los grandes medios de comunicación la Homeopatía va a seguir siendo una disciplina terapéutica legal que ejercerán libremente los médicos y cuyos productos seguirán vendiéndose en farmacias.

Algo que algunas entidades sanitarias ya tenían claro mucho antes. Como la Asociación Española de Farmacéuticos Homeopáticos (AEFHOM) que con motivo del Día mundial del farmacéutico -el 25 de septiembre- emitió un comunicado en el que reivindicaban el derecho de los profesionales a recomendar y dispensar medicamentos homeopáticos. César Valera, presidente de la asociación, añadiría además sobre ellos: “Es nuestro deber como profesionales sanitarios aconsejar el fármaco más adecuado para cada paciente en función de su patología”. Agregando que más de 20.000 farmacias confían en ellos porque generan “un alto grado de satisfacción entre los usuarios y pacientes”.

La Asamblea Nacional de Homeopatía (ANH) manifestaría públicamente por su parte ante la campaña de desprestigio lo siguiente:

“1) La homeopatía se integra en la práctica clínica habitual. El medicamento homeopático cuenta con una gran versatilidad terapéutica siendo recomendado como tratamiento, exclusivo o complementario según el juicio del médico, en numerosas patologías. Destaca el interés de su buen perfil de seguridad (puede administrarse incluso a embarazadas, bebés y personas mayores) y la ausencia de interacciones con fármacos convencionales. Funciona poniendo en marcha reacciones de reparación y regulación en el organismo, de modo que éste sale fortalecido de su problema de salud. Además, la integración de la homeopatía en las consultas permite la reducción de la utilización de otros medicamentos como antiinflamatorios, psicotrópicos o antibióticos tal como demuestran por ejemplo grandes estudios realizados en Francia con la colaboración de las autoridades sanitarias. Por eso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su integración en los sistemas sanitarios (formación, investigación y utilización).

Así mismo, forma parte también del consejo de los farmacéuticos dentro de su ámbito de competencias, y también es utilizada en el sector veterinario (tanto para los animales de compañía como en granjas y ganaderías o en animales de competición) e incluso en la agricultura (sobre todo en los cultivos ecológicos).

2) La homeopatía es una práctica clínica basada en datos científicos. La Medicina debe apoyarse en la evidencia científica siempre que sea posible. La Homeopatía comparte este espíritu como parte que es de la Medicina de modo que las bases sobre las que se desarrolla son compatibles con los conocimientos científicos de los que disponemos y explicables por éstos; tanto en lo que se refiere a la estructura físico-química de las altas diluciones dinamizadas (que son base de los medicamentos homeopáticos), como en los efectos biológicos y la forma en que producen estos efectos (mecanismo de acción). Además los estudios realizados con pacientes descartan que sus efectos sean debidos al ‘efecto placebo’ (ensayos clínicos favorables) y ponen de manifiesto su utilidad en condiciones reales de administración y consumo (estudios de resultados en salud): en todo tipo de pacientes y asociados a veces a otras intervenciones terapéuticas”.

El comunicado termina diciendo: “La Homeopatía, como toda la Medicina en su conjunto, es una práctica que necesariamente incorpora un espacio para la incertidumbre (aceptemos que no lo sabemos todo) y para la experiencia personal del médico y del paciente (que introduce cierta subjetividad). De hecho, el Dr. Sackett que es el padre del movimiento ‘Medicina Basada en la Evidencia’, explica que la práctica debe asentarse siempre sobre tres pilares: los resultados de investigación (evidencias externas), la experiencia del médico (juicio clínico) y las expectativas de nuestros pacientes (sus valores y preferencias). Es decir, la homeopatía puede ser complementaria o alternativa; con la debida información el paciente decide. El abandono de ciertos tratamientos por otros que considere más convenientes es parte del uso de la libertad de cada uno para decidir: el médico debe informar, no convencer y mucho menos imponer”.