Hallan una nueva diana para tratar el hígado graso

El hígado graso o esteatosis puede provocar cirrosis y fallo hepático, favorecer el desarrollo de diabetes e incluso promover el cáncer de hígado y como según el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) existen pocas alternativas terapéuticas proponen actuar sobre las proteínas p38 gamma y p38 delta con fármacos específicos. Así lo propone un equipo dirigido por Guadalupe Sabio en un artículo publicado en EMBO Journal explicando que los hígados grasos de los pacientes obesos presentan niveles elevados de las dos proteínas. Propuesta que justifican explicando que alimentaron con dietas especiales que producen hígado graso a ratones que carecían de esas dos proteínas y no desarrollaron esteatosis. Y lo mismo ocurre cuando esas dos proteínas no están en las células inflamatorias. "Nuestros experimentos indican -se explica- que la falta de estas dos proteínas en las células inflamatorias es lo que protege del hígado graso". ¿La razón? Según cuentan al eliminarlas los neutrófilos no pueden llegar al hígado y ello es necesario para la aparición del hígado graso. En la investigación han participado también el Hospital Universitario de Salamanca-Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca, el Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas de Santiago de Compostela y el Centro Nacional de Biotecnología.

Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte recordamos que en el nº 183 dimos a conocer en el reportaje titulado El hígado graso se debe al exceso de azúcares y al déficit de colina que al menos la esteatosis hepática no alcohólica -la más habitual y que engloba un amplio abanico de lesiones como hepatomegalia, inflamación, fibrosis, cirrosis e, incluso, cáncer- la provoca normalmente una dieta demasiada rica en azúcares -en especial de fructosa y sacarosa- y deficitaria en una vitamina del grupo B: la colina. Y que el hígado graso mejora rápidamente con una dieta libre de carbohidratos refinados y la ingesta de la vitamina citada -presente en la yema de huevo, la levadura de cerveza, el germen de trigo, la soja, las leguminosas, las coles de bruselas y el pescado-, un aminoácido -la metionina- y prebióticos y probióticos (en especial L. casei) ayudando asimismo ingerir fibra soluble, ácidos grasos omega-3, silimarina -principio activo del cardo mariano-, pycnogenol, extracto de Galega officinalis y dos minerales: cobre y zinc.