Identifican las moléculas del vino beneficiosas para los vasos sanguíneos y la disminución de la mortalidad

 

Que los polifenoles del vino tinto ayudan a prevenir problemas cardiovasculares está internacionalmente aceptado pero ahora se ha descubierto que aquellos que contienen más procianidinas poliméricas -unos taninos condensados- son más eficaces. Así lo ha constatado un equipo de investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres y de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) en un trabajo que ha publicado Nature. Y que eso se consigue cuando se aplica la forma tradicional de elaborar el vino. Según explican la mayor cantidad de los mismos la han encontrado –entre los vinos estudiados- en la uva de la variedad Tannat. El estudio estuvo coordinado por Roger Corder del Instituto de Investigación William Harvey de Londres.
Cabe recordar que el resveratrolque contiene el vino tinto previene el herpes además de poder utilizarse como tratamiento facial para impedir la aparición de las rojeces y heridas características según demostró en su día una investigación realizada por científicos de la Universidad Northeastern de Ohio (EEUU). Tanto el herpes provocado por el virus tipo 1 -que se da en los resfriados- como el tipo 2 o herpes genital. De hecho, pudo parar la infección en el 99,9% de los casos estudiados por esos investigadores.
Es más, según una investigación desarrollada hace algún tiempo en el Hospital Clínico de Barcelona bajo el título Vino y enfermedades cardiovasculares que se publicó en Atherosclerosis y American Journal of Clinical Nutrition el consumo moderado de vino aumenta el colesterol “bueno” o HDL, reduce el fibrinógeno, disminuye la capacidad de oxidación de las partículas LDL o colesterol “malo” y reduce tanto las moléculas de adhesión monocitarias y endoteliales como la propia adhesión funcional de estas células al endotelio (al retrasarse el paso de los monolitos al interior de la pared de las arterias se evita la aparición y progresión de la arteriosclerosis). Además la ingesta moderada de etanol (alcohol) reduce algunos marcadores generales de la inflamación como la proteína C reactiva, el fibrinógeno y la interleukina 1 en sangre. En suma, beber vino con moderación reduce la mortalidad por infarto y las enfermedades cardiovasculares en general al impedir o retrasar la arterioesclerosis.