Informe de una comisión del Senado estadounidense sobre el conocido fármaco para la diabetes


GlaxoSmithKline sabe desde hace años que Avandia puede provocar ataques cardíacos

En marzo del 2008 (nº 103) publicamos un extenso y demoledor artículo –léalo en nuestra web: www.dsalud.com– titulado Avandia,fármaco muy usado en enfermos de diabetes, acusado de provocar ataques al corazón en cuya entradilla afirmábamos:“Un reciente estudio efectuado por investigadores canadienses con diabéticos de más de 66 años y publicado a mediados de diciembre pasado en el Journal of the American Medical Association (JAMA)–diario de la Asociación Médica Americana– indica que el tratamiento con Avandia–fármaco propiedad de la multinacional GlaxoSmithKline (GSK)y uno de los medicamentos más vendidos del mundo para tratar la diabetes tipo II- implica mayores riesgos de insuficiencia cardiaca congestiva, infarto agudo de miocardio y mortalidad que otros hipoglucemiantes orales. Nuevo mazazo pues para un fármaco que pocos meses antes había sido ya duramente criticado en un informe de la FDA por haber causado aproximadamente 83.000 ataques al corazón –solo en Estados Unidos- desde su puesta en el mercado. A pesar de lo cual se sigue vendiendo…” Asimismo explicamos que Max Baucus -presidente de la Comisión de Finanzas del Senado de Estados Unidos- y Chuck Grassley-el legislador republicano de más alto nivel en esa comisión-habían expresado “su preocupación por cómo los ejecutivos farmacéuticos utilizan su poder e influencia para intimidar a los investigadores que se revelan refiriéndose tanto al comportamiento de la Merck Sharp & Domeen el caso delVioxxcomo deGlaxoSmithKlineen el de Abandia”.
Pues bien, un informe de esa comisión del Senado estadounidense dado a conocer en marzo pasado indica que la multinacional GlaxoSmithKline conocía los riesgos potenciales de sufrir un ataque cardíaco que conlleva el consumo de su fármaco para la diabetes Avandia ¡desde hace muchos años! Y de hecho preguntan a la FDA por qué autorizó que continuaran las pruebas clínicas con él tras saber que según los calculó disponibles había provocado unos 83.000 infartos entre 1999 y 2007. Los senadores acusan a GlaxoSmithKline de haber intentado minimizar ese riesgo.
Bueno, pues el fármaco sigue vendiéndose libremente en España. El ministerio de Sanidad y Política Social que preside Trinidad Jiménez está demasiado ocupado persiguiendo de nuevo a los fabricantes de productos naturales e inocuos –es decir, sin riesgo para la salud- que osan decir que sus productos sirven para lo que sirven. Nos reiteramos: en este ámbito es igual que gobierne el PP o el PSOE. Los dos dan asco.