Ingerir paracetamol durante el embarazo podría provocar autismo e hiperactividad en los bebés

Un equipo de investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) coordinado por la Dra. Claudia Avella-García acaba de publicar en International Journal of Epidemiology un estudio según el cual ingerir paracetamol durante el embarazo podría provocar autismo y déficit de atención e  hiperactividad en los bebés; al menos en el caso de los  varones. Así parece desprenderse de un estudio de cohorte efectuado valorando a 2.644 parejas madre-hijo a las que se evaluó al año y a los cinco años que desveló que entre el 41% y el 43% de los bebés estuvo expuestos en algún momento de la gestación al paracetamol. Ello permitió constatar que los niños cuyas madres tomaron paracetamol de forma persistente mostraban peor rendimiento en el K-CPT -examen computarizado que mide la falta de atención, la impulsividad y la velocidad de procesamiento visual- y síntomas del espectro autista pero solo en el caso de los varones.

Algo que la investigadora infiere que podría deberse «a que el cerebro masculino parece ser más vulnerable a influencias dañinas durante las primeras etapas de la vida. Nuestros resultados muestran relación con síntomas del espectro autista sólo en los varones lo que sugiere que esta asociación se podría explicar por disrupción endocrina androgénica a la que los cerebros masculinos podrían ser más sensibles”
El Dr. Jordi Júlvez, coautor del trabajo, diría por su parte: “El paracetamol podría ser perjudicial para el desarrollo neurológico por varias razones. En primer lugar el paracetamol alivia el dolor al actuar sobre los receptores de cannabinoides del cerebro y dado que éstos ayudan normalmente a determinar cómo las neuronas maduran y se conectan entre sí podría alterar esos procesos. Y también puede afectar al desarrollo del sistema inmune, ser directamente tóxico para los fetos ya que no tienen la misma capacidad de los adultos para metabolizar el fármaco o deberse al estrés oxidativo que provoca su ingesta”.

Los investigadores son prudentes y entienden que hay que hacer más investigaciones pero lo cierto es que sobre el paracetamol hay numerosos trabajos. Sugerimos al lector que lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que sobre él apareció en el nº 106 de la revista y comprobará que si bien a las dosis adecuadas no afecta normalmente ni a la mucosa gástrica,  ni a la coagulación sanguínea, ni a los riñones no deben tomarlo las personas con problemas hepáticas o insuficiencia renal, las embarazadas, los alcohólicos, los bebedores habituales o quienes sufren de desnutrición. Lo advierte el propio prospecto. Y que jamás debe ingerirse si se ha tomado alcohol antes o va a hacerse después. Además puede producir,  aunque sea en raras ocasiones, desde malestar general hasta problemas hepáticos y renales, erupciones cutáneas, dermatitis alérgica, urticaria, ictericia, hipoglucemia, trombocitopenia, agranulocitosis, leucopenia, neutropenia, anemia hemolítica, hipotensión y piuria estéril pudiendo llegar en los casos más graves a un shock anafiláctico que conduzca a la muerte.

Y por lo que al embarazo se refiere se constató hace ya años que el consumo de paracetamol, especialmente en el primer trimestre de gestación, aumenta el riesgo de que al nacer los niños tengan problemas respiratorios o desarrollen asma en los primeros siete años de vida.