Intentan devolver al tomate su sabor tradicional 

Cuatro firmas agrícolas francesas, en colaboración con el Laboratorio de Aromas de Dijon y el Instituto Nacional de Investigación Agrícola (Inra), están efectuando un estudio que tiene como fin comprender los mecanismos biológicos por los que un tomate produce su sabor ya que los consumidores demandan que vuelva a tener las cualidades gustativas y aromáticas tradicionales, sacrificadas para obtener un mayor tiempo de conservación.
Según Matilde Causse, investigadora del Inra, “de aquí a tres o cuatro años seremos capaces de producir nuevas líneas de tomate según las distintas demandas: con más o menos gusto, ácidos o azucarados, que se conserven bien y que tengan una talla media”. Para ello ni se van a introducir genes ajenos en el tomate ni a modificarlo genéticamente sino que se aprovecharán los avances en la materia para acelerar un proceso de selección que se podría realizar de forma natural.
En una línea similar trabaja también la famosa firma Zeneca que a través de un proyecto que cuenta con subvención europea y con el trabajo de investigadores británicos, japoneses y alemanes ha desarrollado un tomate que triplica su cantidad de beta-caroteno, sustancia que el organismo metaboliza en vitamina A