Italia: ¡se mantiene la obligatoriedad de poner 10 vacunas a los niños!

La propuesta del nuevo Gobierno italiano -tomó posesión en mayo pasado- de anular la obligatoriedad de inocular simultáneamente 10 vacunas a los niños -decidida por el anterior ejecutivo- no ha salido finalmente adelante. Propiciada por el actual Viceprimer Ministro y Ministro de Interior, Matteo Salvini, no ha fructificado a pesar de que en campaña electoral se prometió y a ello se habían comprometido los líderes de los dos partidos que forman la actual coalición gubernamental: el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga Norte.

Como nuestros lectores habituales recordarán el anterior Gobierno italiano había aprobado una ley que obliga a inocular a todos los menores de diecisiete años hasta ¡10 vacunas! amenazando a los padres con prohibir acceder a guarderías, escuelas infantiles, colegios e institutos a los que no se lo hicieran. Es más, propuso imponer fuertes multas a los padres «díscolos» e incluso amenazarles con retirarles la custodia, algo que sí ha «suavizado» el nuevo gobierno rebajando la cuantía de las multas.

La decisión se mantiene pues a pesar de que ni la eficacia ni la seguridad de las vacunas se ha demostrado jamás -y mucho menos los potenciales efectos adversos de inocular a bebés y niños pequeños tantas vacunas juntas- y que según la propia Agencia Italiana de Medicamentos tras las campañas de vacunación de 2014, 2015 y 2016 se registraron en Italia 21.658 reacciones adversas siendo 454 los casos graves con daños neurológicos. La presión para lograr vacunaciones masivas llegó a tal extremo en Italia que hasta se propuso retirar la licencia para ejercer la profesión a todo médico que se opusiera públicamente a las vacunaciones o pusiera de manifiesto sus riesgos. Así lo dimos a conocer en el reportaje que con el título Italia: ¡pretenden obligar a los menores de diecisiete años a inocularse 10 vacunas! apareció en el nº 207 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com.

Se trata pues de medidas revestidas de democráticas pero más propias de una dictadura cuya puesta en marcha intentó atrasar un año Matteo Salvini para que se debatiera antes médica y científicamente lo que provocó una ola de descalificaciones y protestas entre los numerosos estómagos agradecidos de las clases política y periodística. Y es que la alegación de que la salud de la población de Italia está en peligro argumentando que los casos de sarampión aumentaron en un millar es absolutamente falaz ya que se trata de una enfermedad benigna que además conviene pasar en lugar de evitar. Como es falaz el argumento de que no vacunar masivamente aumenta el peligro de «nuevas epidemias». La estrategia de meter miedo a la población ha vuelto pues a triunfar porque quienes han impuesto la vacunación masiva se niegan en redondo a permitir un debate público de carácter científico y médico apoyado por datos y trabajos serios y rigurosos sobre el asunto.