La acrilamida de los alimentos fritos provoca daños en el ADN

 

Hace ya unos meses publicamos que la acrilamida, producto presente en buena parte de los alimentos fritos y/o almidonados, es cancerígena. Pues bien, un nuevo estudio que aparece en el Journal of the National Cancer Institute  indica que la acrimalida provoca mutaciones en el código genético, una serie de recombinaciones de ADN que pueden interferir con el proceso de replicación genética desembocando en la formación de tumores. Así lo asegura el equipo de Ahmad Besaratinia y Gerd Pfeifer -miembros del Instituto de Investigación Beckman, en Duarte (California)-, tras constatarlo in vivo en células mamíferas al exponer células del tejido conectivo murinas que incorporaban artificialmente un gen conocido como transgen, bien a acrilamida o a una sustancia control (agua destilada).
Las células sometidas a bajas concentraciones de acrilamida duplicaban el número de mutaciones en el transgen que las del grupo de control. Una tasa de mutación similar a la de las células tratadas con el conocido carcinógeno BPDE en concentraciones bajas.
Piénsese bien, en suma, si tiene sentido ingerir alimentos fritos. Aunque toda la vida lo haya hecho. Tiene su riesgo.