La Asociación Médica Colegial no quiere que todos los médicos puedan tratar cualquier enfermedad

 

El Tribunal Supremo dictaminó en su día que"existe una regulación oficial de las especialidades médicas, fundamentalmente a efectos del Sistema Nacional de Salud, pero carente de rango legal y sin constitución de una profesión específica que atribuya a los especialistas la exclusividad de determinados actos médicos y la prohibición de ejercerla a los médicos no especialistas o titulados en otra especialidad". Y, por tanto, añadiría que "el intrusismo entre especialidades médicas es un delito imposible porque no existe en nuestro sistema jurídico una profesión de especialista médico legalmente establecida y regulada, con definición de actos propios y específicos, diferenciada de la actividad profesional del médico". En otras palabras, vino a decir que cualquier médico –por poner un ejemplo- puede tratar a un paciente de cáncer sin ser oncólogo. Pues bien, la Asamblea General del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos adoptó en sesión celebrada el pasado 25 de mayo una Declaración elaborada por la Comisión Central de Deontología con el título Fronteras internas del ejercicio profesional que sustituye a la aprobada en 1998 con la que intenta sortear lo que dice ésa y otras sentencias. Porque si bien empieza reconociendo que “la jurisprudencia, incluida la constitucional, tiende a considerar que no hay en nuestro sistema jurídico apoyos para atribuir a los especialistas la exclusiva sobre determinados actos médicos, o para prohibir su realización a médicos no especialistas o a titulados en otra especialidad, más o menos próxima” luego intenta presionar a quienes no son especialistas para que se abstengan de hacerlo. Así, añade: “Sin perjuicio de lo anterior, los casos de abuso manifiesto pueden ser sancionados penalmente como delitos de estafa o faltas de imprudencia profesional, en el supuesto de intervenciones con manifiesta carencia de pericia, de formación o de capacidad. Por otra parte, cabe la actividad sancionadora administrativa o colegial si se vulneran las prohibiciones en materia de especialidades”. En otras palabras, la Asociación Colegial reconoce que cualquier médico puede legalmente enfrentarse a cualquier patología pero le advierte de que pueden sancionarle “si no está preparado”. ¿Y quién decide eso en cada caso? Pues sus comisiones disciplinarias. Una actuación que justifica alegando que “existe una frontera entre acto médico genérico y acto médico especializado que vendría determinada por razones técnicas y de habitualidad”. En otras palabras, como no existen leyes que apoyen su iniciativa se inventan una argumentación para justificarse: Para lo cual han decidido que existen distintos tipos de “actos médicos”. Y así, definen “acto médico especializado” como aquel que“por su complejidad y posibles riesgos requiere conocimientos específicos adquiridos en el curso de un adiestramiento reglado y controlado, o implique la utilización de técnicas complejas o instrumentación específica, o existe consenso universal de que ese acto corresponde a una determinada especialidad y que debe ser abordado solo por especialistas”. Es decir, contraviniendo las leyes y sentencias, han decidido que hay actos exclusivos y reservados para los titulados de las distintas especialidades:los que reúnen los requisitos antes mencionados”. Es más, definen incluso los “actos médicos interespecializados o pluriespecializados”: “Son aquellos que pueden ser realizados por quienes practican diferentes especialidades siempre que se demuestre que en su periodo formativo han recibido ese adiestramiento y son competentes para ello”. Y más adelante se justifican: “Tan reprobable éticamente sería fijar fronteras artificiales que establecieran una especie de área reservada en exclusiva a ciertos especialistas para actuar sobre determinados sistemas orgánicos o ejercer determinadas prácticas preventivas, diagnósticas o rehabilitadotas, como considerar que no existe límite alguno y que cualquiera puede dedicarse, habitual y públicamente, a ejercer como especialista sin serlo. Los actos especializados deben quedar reservados a los médicos que posean el título correspondiente, sin perjuicio de que cualquier Titulado en Medicina y Cirugía pueda en ocasiones realizar actos que, en otras circunstancias, quedarían reservados a los especialistas”. Y, luego, contradiciéndose aparentemente, dicen: A ningún médico, si posee la destreza y los conocimientos necesarios, se le puede impedir que los aplique en beneficio de sus pacientes, tenga o no título de especialista”, derecho que sin embargo intentan impedir con nuevas “advertencias”: Desde un punto de vista deontológico hemos de plantearnos si el ejercicio de una especialidad por quien carece del correspondiente título y ha evitado el esfuerzo de obtenerlo no podría constituir una falta de lealtad cuya corrección correspondería a los Colegios provinciales que, específicamente, tienen atribuida la función de “sancionar los actos de los colegiados que practiquen una competencia desleal…”. En suma, tras tan interesada “argumentación” la primera conclusión de la Declaración aprobada es que “Aunque no existe, ni legal ni éticamente, reserva de actuación profesional sobre un paciente a favor de quien ostente el título de especialista, la Comisión Central de Deontología estima que, desde el punto de vista ético, el criterio decisivo para el ejercicio profesional responsable es el de hallarse en posesión de la competencia necesaria para realizar la correspondiente intervención médica. Considera igualmente la Comisión que el procedimiento habitual y ordinario para la adquisición y actualización de dicha competencia es el seguimiento de los oportunos programas de formación inicial y continuada de cada especialidad”. Y la cuarta machaca: “El médico que sin poseer el título de especialista, o titulado en otra especialidad diferente, proyecta una determinada intervención que puede considerarse típica de una especialidad de la que no está titulado está obligado a considerar si posee realmente los conocimientos, las habilidades y la experiencia necesarias para llevarla a cabo y para asumir las consecuencias de su actuación. En todo caso, está obligado a comunicar previamente tal extremo al paciente como parte de la información que a éste le es debida”. Y en la quinta agregan: “Asimismo, está obligado a justificar ante su Colegio, y eventualmente ante los Tribunales de Justicia, las razones de su decisión y a demostrar de modo convincente que posee la competencia necesaria para ejecutarla: no más, pero tampoco menos”.Y por si no quedara claro añade: “Todo médico está obligado a conocer bien los límites reales de su capacidad y no puede ignorar los riesgos a que se expone si, por actuar en áreas en las que no haya adquirido la necesaria experiencia, se produjeran consecuencias desafortunadas”. Es evidente: a los guardianes de la ortodoxia médica no le ha gustado nada lo que la Justicia ha dictaminado. Así que han decidido imponer sus criterios ¡en nombre de la Ética! y dejar claro que no están dispuestos a que los jueces se metan en su parcela de poder. Difícil lo tiene pues el médico que pretenda ejercer sus derechos constitucionales. Porque si bien un juez le absolvería es evidente que algunos de sus compañeros están dispuestos a impedir hasta que vuelva a ejercer. Y luego argumentarán que lo hacen para protegernos… a nosotros. ¡Qué país!