La «bacteria de la hamburguesa» se extiende

 

La “Escherichia coli” –popularmente conocida como la “bacteria de la hamburguesa”- es responsable de decenas de epidemias de gastroenteritis, colitis hemorrágicas y diarreas sangrantes llegando a ser mortal en casi un 6% de los casos. Este microorganismo -considerado por los especialistas como una bacteria emergente- ha provocado ya más de 73.000 casos de enfermedades sólo en los Estados Unidos.
La carne picada de ternera, las hamburguesas congeladas, el salami, la lechuga, las frutas crudas, los helados, la sidra, la leche o el zumo de manzana casero y los brotes de verduras son vehículos frecuentes de contaminación. La bacteria es tan omnipresente que se han dado casos en piscinas y lagos contaminados.
La bacteria -que afecta a más de 60 adultos y niños de Estados Unidos cada año- puede provocar ceguera, crisis de epilepsia y fallos renales siendo necesarias a veces intervenciones quirúrgicas importantes para retirar parte del intestino afectado. También puede provocar -aunque de forma menos habitual- una destrucción de plaquetas agravando el riesgo de producir hemorragias.
El Departamento de Agricultura norteamericano aconseja cocer bien la carne controlando la temperatura con un termómetro, lavarse las manos, limpiar regularmente el refrigerador, el fregadero, las verduras y, sobre todo, no romper la cadena del frío entre el supermercado y el hogar. Los científicos aconsejan también no consumir leche o zumos no pasteurizados ni beber agua de las piscinas.