La campaña Unidos contra el Cáncer tiene como objetivo vender más fármacos inútiles

La campaña Unidos contra el Cáncer (Cancer United), presentada en Bruselas con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama y desarrollada en toda Europa a través de la agencia de comunicación Weber Shandwick se presentó como “un esfuerzo común de pacientes, asociaciones, médicos, enfermeras, investigadores, la industria y los legisladores” para lograr “la igualdad en el acceso a los nuevos tratamientos contra el cáncer”. Y a la inmensa mayoría de la gente, claro, le pareció bien la campaña y que todo el mundo tenga acceso a los mejores tratamientos oncológicos existentes. Solo que cuando tales tratamientos son absolutamente ineficaces animar a que la gente los siga es una estupidez.
Bueno, pues ahora acaba de saberse que tras la campaña está al parecer la multinacional farmacéutica suiza Roche. Lo ha denunciado claramente en el diario británico The Guardian el profesor Michael Coleman, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, asegurando que la intención de la misma es presionar a los gobiernos para que aumenten los presupuestos destinados a los fármacos contra el cáncer con el falaz argumento de que así se logrará mejorar la supervivencia de los enfermos. Tras la denuncia varios miembros del Parlamento Europeo y de la Coalición Europea de Pacientes con Cáncer (ECPC) anunciaron que abandonaban la junta directiva de Unidos contra el Cáncer. Entre ellos, Lynn Faulds, directora de la ECPC y que dice ahora que fue incluida en la Junta Directiva sin su permiso. Y Adamos Adamou, fundador de la denominada Alianza de Miembros del Parlamento Europeo contra el Cáncer.
Michael Coleman, autor de un informe titulado Eurocare en el que estudia la supervivencia real de los pacientes con cáncer en toda Europa, criticó también el llamado Informe Karolinska, documento recientemente difundido que calificó de “simplista y absurdo” porque adolece de metodología y parece plantear que la supervivencia depende sólo de la disponibilidad de nuevos fármacos olvidando otras muchas variables. “Las conclusiones de ese documento –afirma sin tapujos- son erróneas y pueden llevar a la toma de decisiones políticas inadecuadas”.
Bien, pues ya verán nuestros lectores cómo la campaña no se detiene.