La ciclosporina eleva el riesgo de recidiva de cáncer de hígado tras un trasplante

 

Los pacientes con enfermedad hepática crónica que se encuentran en lista de espera para un trasplante suelen terminar desarrollando con frecuencia cáncer y los inmunosupresores que se les da -es decir, los que reducen la actividad del sistema inmune para evitar el rechazo del organismo al órgano transplantado (riñón, corazón, pulmón, hígado o médula ósea)- elevan el riesgo de recidiva de los tumores. Es el caso de la ciclosporina, fármaco que también se usa en las llamadas enfermedades autoimunes –cuando las defensas del sistema inmune atacan al propio organismo-, en casos de la llamada uveítis endógena -es decir, la inflamación de la zona coloreada del ojo-, en psoriasis, en dermatitis severa de causa desconocida, en el llamado “síndrome nefrótico” -que se caracteriza por acumulación de líquidos, escasa secreción de orina, presencia masiva de proteínas en la orina y alteraciones de proteínas y grasas en la sangre- y en la artritis reumatoide severa.
Así lo indica un estudio reciente publicado en Liver Transplantation y efectuado por el investigador italiano Marco Vivarelli -de la Universidad de Bolonia- tras examinar a 70 trasplantados de hígado que fueron tratados con ciclosporina entre 1991 y 2002.