La cuarta generación de telefonía móvil, aún más peligrosa para la salud

Basta usar media hora un móvil de cuarta generación basado en la tecnología LTE (Long Term Evolution) para que afecte a la actividad neuronal y no sólo en el área cercana a donde se sitúa sino en ambos lados del cerebro. Acaba de constatarlo un trabajo efectuado por un grupo de investigadores de la Academia de Investigación en Telecomunicaciones -perteneciente a la Academia de las Ciencias de China- que con el título The alteration of spontaneous low frequency oscillations caused by acute electromagnetic fields exposure acaba de publicarse en Neurofisiología Clínica.
Para constatarlo se hizo un experimento a doble ciego, cruzado, aleatorizado y diseñado con el fin de eliminar cualquier posible desviación en el que se expuso a 18 usuarios a la radiación de un teléfono móvil LTE situado a un centímetro de la oreja derecha durante 30 minutos y asegurándose de que la cantidad de radiación absorbida por el cerebro estuviera siempre dentro de los límites legales internacionales midiéndose la actividad cerebral de cada participante mediante resonancia magnética en dos momentos: tras la exposición a la radiación de microondas y después de una exposición simulada. Tanto la amplitud de las fluctuaciones de baja frecuencia (ALFF) fluctuaciones características fundamentales del cerebro en reposo- como la fracción de la suma de amplitudes (fALFF) para caracterizar la actividad cerebral espontánea. Pues bien, se comprobó que el valor ALFF disminuyó alrededor del giro temporal superior izquierdo, la circunvolución temporal media izquierda, la circunvolución temporal superior derecha, la circunvolución frontal media derecha y el lóbulo paracentral justo después de la exposición. Asimismo se observó una disminución del valor fALFF en el giro frontal medio derecho y en el lóbulo paracentral derecho.
La conclusión de los investigadores fue clara: la radiación de estos móviles incide en las neuronas de los usuarios en muy poco tiempo afectando físicamente al funcionamiento cerebral. Algo que tantas veces hemos denunciado en esta revista y que una y otra vez niega una industria a la que vergonzosamente amparan los gobiernos cuando lo cierto es que el uso habitual del teléfono móvil se ha asociado ya a largo plazo a un mayor riesgo de cáncer de cabeza y cuello, daños en el esperma y otros.