LA EFICACIA DEL BIO-BAC

Tampoco es admisible la aseveración de que se «engañó a los consumidores» porque la eficacia del Bio-Bac no está «suficientemente acreditada». Lo está pero la jueza ha optado por negarlo. Además el bufete que representa a Rafael Chacón recuerda que la «carga de la prueba» de toda infracción recae en la Administración (SSTC 197/1995, 45/1997). Es decir, que si el Ministerio Público alega que el Bio-Bac carece de la eficacia que alega debe ser quien lo demuestre. Es decir, no es Chacón el que debe demostrar que es eficaz sino la Fiscalía quien debe probar que es ineficaz ya que es quien hace la acusación. Y no lo hizo porque a lo largo del juicio se limitó a recoger el testimonio de dos técnicos de la Agencia del Medicamento cuya animadversión hacia la familia Chacón en el momento de los hechos quedó patentemente demostrada durante el juicio oral y ambas se limitaron a hacer una valoración de los procedimientos utilizados en sólo 4 ensayos ignorando el resto de la documentación científica (recogida en los 52 tomos que fueron incautados). Es más, los científicos que hicieron esos trabajos -y otros peritos y testigos propuestos- no pudieron hablar de ellos y defenderlos ¡porque la jueza se negó a que testificaran! Como se negó a que testificara nuestro director, Jose Antonio Campoy, a pesar de la extensa y esclarecedora entrevista que hizo a los responsables de la Guardia Civil que llevaron a cabo la Operación Brujo.

En suma, para la defensa de Chacón es inadmisible que la jueza decidiera que el Bio-Bac no ha demostrado en ensayos su eficacia sin valorar toda la documentación que tenía a su disposición y tras negarse a que muchos de quienes podían acreditarlo acudiesen al juzgado. Es más, valoró más la opinión de dos funcionarias sin prestigio que las de cualificados profesionales de la Medicina internacionalmente reconocidos como Ramón Cacabelos -catedrático de Medicina Genómica y Vice-Rector de Investigación y Ciencia de la Universidad Camilo José Cela de Madrid así como presidente de la World Association of Genomic Medicine, de la Sociedad Española de Medicina Genómica, de la Asociación Española de Neurogerontología y Neurogeriatría y del Grupo Euroespes- para quien el Bio-Bac es un producto con actividad antioncogénica de gran especificidad en algunas líneas tumorales.

Como igualmente ignorado fue el valioso testimonio prestado por el doctor Avelino Gutiérrez -ex Presidente de la Asociación de Microbiología y Salud (AMYS) quien durante 30 años fue Jefe de Microbiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid- según el cual se trata de un producto que consigue claramente estimular el sistema inmune, la citólisis de determinadas líneas celulares tumorales y una modulación de la apoptosis o muerte celular programada lo que explica que pueda intervenir en procesos de proliferación como el cáncer así como en otros procesos degenerativos en los que se produce destrucción de las propias células.

Es más, a la hora de hablar de eficacia tampoco pueden ignorarse los testimonios escuchados en la sala donde 63 de los 70 testigos confirmaron que el producto les fue bien.

En suma, la «pelota» está ahora en el tejado de la Audiencia Provincial de Madrid que deberá pronunciarse sobre todo lo recurrido pero, decida lo que decida, hay algo que ya ha quedado claro y así lo resume nuestro director en el Editorial que aparece en este mismo número: doce años después se ha demostrado que 22 de los 23 detenidos en la Operación Brujo eran INOCENTES de todos los cargos y el restante, Rafael Chacón, de todos salvo del de hacer «manifestaciones inciertas o falsas» sobre los efectos que produce el consumo del Bio-Bac. Un «delito» que no justifica en modo alguno ni la ilegal detención de 23 personas -todas ellas inocentes de las graves acusaciones que dieron lugar al operativo- ni la movilización de más de 200 guardias civiles, policías y funcionarios en media España. Lo acaecido es impropio de un Estado de Derecho y es inconcebible que los responsables de tamaña canallada no hayan sido aún procesados de oficio.