La gripe A hubiese pasado desapercibida sin los medios de comunicación

 

“La gripe A hubiese pasado desapercibida si no hubiese salido tanto en los medios de comunicación. Los médicos nos enterábamos más de lo que pasaba por la televisión que por las consultas”. Tan esclarecedoras palabras las pronunció la Dra. Mónica Lalanda -médico de Urgencias-en las jornadas que bajo el lema Balance de una pandemia anunciada: la gripe A organizó a finales del pasado mes de abril la Fundaciónde la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC). Añadiendo: "La gripe A ha tenido más intereses políticos, sociales y económicos que clínicos. La OMS advertía de que iba a ser una hecatombe, los gobiernos la siguieron y los medios de comunicación promovieron el pánico… pero nadie investigó y contrastó la información. La pregunta es por qué no se puso a los mejores investigadores para ver si el virus iba a ser tan severo. Se trabajó sobre previsiones y no en base a datos”. Por lo que a la vacunación en sí se refiere aseguraría que “fue un fracaso ya que los propios médicos eran críticos e infravaloraron la vacunación”.
Luego, tras denunciar el despilfarro económico, diría: "Doy un sobresaliente a la población española por recuperar la calma y a los sanitarios por asumir en silencio el trabajo que conllevó. Sin embargo, suspenso al Ministerio de Sanidad y a las consejerías por no basarse en criterios científicos así como a la OMS por generar tanta alarma”.
El Dr. Marciano Sánchez, pediatra y participante también en las jornadas, agregaría que lo sucedido ha hecho que la gente desconfíe de los responsables en salud pública algo que puede ser muy peligroso si de verdad se produce algún día una pandemia grave. “Creo que la confusión entre lo posible y lo probable dio lugar a un ataque mediático terrible pronosticando una situación inexistente con mutación del virus, resistencias al tratamiento, colapso en los hospitales… Las autoridades sanitarias no dieron el nivel y a los médicos se les dijo de forma alarmante e insistente que se trataba de una gripe grave”.
El Dr. Joan Ramón Laporte -jefe del servicio de Farmacología Clínica del Hospital Vall d'Hebrón de la Universidad Autónoma de Barcelona- sería por su parte tan claro y contundente como siempre: “En esta pandemia ha habido gran opacidad, hipocresía y medias verdades. Y ni se han asumido responsabilidades ni se han rendido cuentas. Las vacunas se desarrollaron en dos y tres meses y se vendieron diez veces más caras que la de la gripe estacional por lo que quien diga que esto no tiene nada que ver con el negocio es que no quiere verlo".
Obviamente hubo otros intervinientes que defendieron a la OMS, a la industria farmacéutica, a los responsables sanitarios y a quienes recomendaron las vacunas y el inútil Tamiflu. Y a ninguno de ellos se les cayó la cara de vergüenza.