La Guardia Civil, a la “caza del médico”


Detienen en Madrid a 22 médicos por prescribir fórmulas magistrales 

La Guardia Civil detuvo en Madrid en otra vergonzosa operación similar a la del Bio-Bac a 22 médicos –la mayoría en sus consultas y delante de sus pacientes- acusados de prescribir preparados magistrales y adelgazantes de dudosas propiedades terapéuticas y que fueron puestos en libertad tras declarar ante el juez y pasar alrededor de nueve horas en los calabozos de Plaza de Castilla. La operación fue autorizada por Francisco Javier Peñas Gil -titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Leganés (Madrid)- por presunto delito contra la salud pública así como otros de estafa y lesiones.
Para Ricardo Ibáñez Castresana, abogado de algunos de los detenidos y de la Unión Profesional de Cirujanos y Médicos Estéticos, las detenciones son “arbritrarias” y constituyen una “medida radical  injustificada”. Otros letrados de los médicos criticaron duramente "la virulencia de la medida" agregando que no comprendían además por qué se habían acordado las detenciones a mediados de noviembre cuando los productos que recetaban se habían descubierto en julio. Y no descartaron emprender acciones judiciales una vez estudiada la razón de las detenciones si se demuestra que los médicos son inocentes. En cuanto al delito de estafa que se imputa a los médicos recordaron que en este caso no habido ánimo de lucro, condición indispensable para aplicar esta figura legal.
Por su parte, el Colegio Oficial de Médicos de Madrid difundió un comunicado reclamando que se aplique a todos los facultativos el principio de presunción de inocencia. La presidenta de la institución, Juliana Fariña, preguntaba claramente en la nota si alguien había decretado la “caza al médico” recordando la detención de otros 13 facultativos quince días antes en otra operación (caso Bio-Bac). Y se preguntaba qué sentido tenía una acción así cuando es evidente que no había riesgo alguno de que los médicos a los que se acusa de esos hechos fueran a huir, preguntando –irónica y lúcidamente- si las fuerzas de seguridad del Estado no estarían “influenciadas por el Síndrome de Josu Ternera”.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte, sólo añadir que es vergonzoso lo que está ocurriendo en el ámbito de la salud de este país. Vamos a publicar varios artículos sobre el trasfondo de todo esto. Pero es indignante que se haya procedido a la detención de 35 médicos -además de muchas otras personas, incluidos farmacéuticos, técnicos de laboratorio y un abogado- como si fueran terroristas peligrosos armados y existiese riesgo de fuga de los mismos cuando se les acusa de delitos menores y no está precisamente claro que sean culpables de nada. Y encima, delante de sus pacientes para perjudicarles lo más posible y dañar su imagen profesional. Es decir, con ensañamiento premeditado, alevosía y a plena luz de día. ¿Qué se oculta detrás de todo esto? ¿Y por qué no se ha cesado ya fulminantemente al director de la Guardia Civil? ¿Está en Babia el ministro del Interior?