La guindilla reduce el riesgo de morir por infarto o ictus

Consumir con frecuencia guindilla reduce el riesgo de muerte por infarto e ictus; tal es al menos la conclusión de un estudio recién publicado en Journal of the American College of Cardiology según el cual entre quienes la consumen regularmente -cuatro o más veces a la semana- el riesgo de mortalidad por ataque cardíaco se reduce un 40% y por causas cerebrovasculares más del 50%. ¡Independientemente de la dieta que se siga!

La conclusión es de un amplio equipo integrado por investigadores del Departamento de Epidemiología y Prevención del Instituto Neurológico Mediterráneo Neuromed de Pozzilli (Italia), el Departamento de Oncología y Medicina Molecular del Instituto Superior de la Sanidad de Roma, la Universidad de Insubria de Varese y el Cardiocentro Mediterráneo de Nápoles.

Los datos analizados se obtuvieron del estudio de cohorte Moli-sani que tuvo como objetivo evaluar los factores de riesgo -ambientales, genéticos y biomoleculares- de las enfermedades crónicas degenerativas prestando especial atención al cáncer y a las patologías cardiovasculares, cerebrovasculares y neurodegenerativas. En él participaron 24.325 personas de ambos sexos aparentemente sanas -de 35 años de edad media al empezar- a las que simplemente se sometió a electrocardiogramas, espirometrías y pletismografías para luego ver a lo largo de poco más de ocho años las patologías que sufrían y la mortalidad por cualquier causa. Lo elaboró un equipo del Instituto Neurológico Mediterráneo Neuromed coordinado por Licia Iacoviello y Giovanni de Gaetano. Todo indica que el principal principio activo de la guindilla responsable de tales propiedades terapéuticas es la capsaicina, presente asimismo en el chile, el pimentón, la pimienta y la cayena.

Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos recordar que la capsaicina es además un potente anticancerígeno ya que provoca la apoptosis o suicidio celular de las células cancerosas sin dañar las sanas. Lo constató en cultivos de células cancerosas de pulmón y páncreas un grupo de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) dirigido por Timothy Bates cuyo trabajo se publicó en Biochemical and Biophysical Research Communications.

Pocos meses antes una investigación realizada en la Universidad de Pittsburg (EEUU) ya había demostrado en ratones que la capsaicina provoca el suicidio de las células cancerosas pancreáticas. “En nuestro estudio –explicó entonces Sanjay K. Srivastava, investigador jefe y profesor ayudante del Departamento de Farmacología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgdescubrimos que la capsaicina suministrada oralmente a ratones con tumores pancreáticos humanos era un inhibidor sumamente eficaz del proceso canceroso induciendo la apoptosis de las células tumorales. Además redujo significativamente el tamaño de los tumores”. El estudio reveló que la capsaicina altera la función mitocondrial propiciando la descarga de diversas proteínas apoptóticas.

Cabe agregar que -al igual que el resveratrol, el licopeno y la alicina- la capsaicina inhibe las vías de expresión del factor NF-kB, la proteína activadora AP-1, la quinasa JAK-STAT y la COX-2. Está además demostrado que es un potente antiálgico útil en la neuropatía diabética, la neuralgia postherpética, la neuralgia del trigémino, el miembro fantasma y el dolor oncológico neuropático.

Es más, unos investigadores inyectaron capsaicina directamente en ratones diabéticos logrando que en menos de 24 horas sus páncreas empezaran a producir insulina con normalidad.