La hesperidina evita el cáncer de hígado

Sustancia natural presente en los cítricos

La hesperidina evita el cáncer de hígado; así se desprende al menos del trabajo recientemente efectuado por un equipo de investigación del Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba coordinado por Zahira Fernández Bedmar. Hablamos de una flavanona glucósida -molécula perteneciente al grupo de los flavonoides- que se encuentra tanto en la piel como en la capa interna blanca de los cítricos junto a otros conocidos flavonoides: la quercetina, la rutina y la didimina.

Lo comprobaron inyectando a un grupo de roedores Dietil nitrosamina y a otro esa misma conocida sustancia química cancerígena pero dándoles a beber un líquido rico en hesperidina y ver que mientras en el primer grupo todos desarrollaban tumores malignos en el segundo no aparecían en ninguno. Cantidad de hesperidina que equivalía a la presente en un vaso de zumo de naranja. Según los investigadores la hesperidina reduce los niveles de metilación de las secuencias repetitivas LINE-1 hasta un 50% y la ALU-M2 en un 32%.

Hasta aquí la noticia. Nosotros queremos recordar que hay muchas sustancias naturales que protegen y/o regeneran el hígado. Las proantocianidinas por ejemplo protegen los hepatocitos y actúan a nivel genómico impidiendo la replicación del virus de la hepatitis C. El ácido glicirricinico o glicirricina presente en el regaliz es eficaz no solo frente a los virus de las hepatitis A, B y C sino también frente al herpes simple. La cúrcuma bloquea la replicación del virus de la hepatitis C al inhibir la expresión de su gen Akt-SREBP-1. El cardo mariano es hepatoprotector y no solo por la silimarina sino por otros de sus principios activos, como la silibina, la isosilibina, la silidianina y la silicristina, moléculas todas ellas antiinflamatorias, antioxidantes y antifibróticas que potencian la regeneración del hígado además de modular el sistema inmune exacerbado. Y fitonutrientes como el resveratrol, el licopeno, la capsaicina y la alicina -así como muchos otros- inhiben las vías de expresión de potentes factores inflamatorios y cancerígenos; como el factor NF-kB, la proteína activadora AP-1, la quinasa JAK-STAT y la COX-2.

Lo explicamos de forma amplia en el reportaje que con el título Notables propiedades terapéuticas de los licuados vegetales apareció en el nº 166 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com. Texto en el que explicamos que los vegetales más adecuados para hacer licuados son el ajo, la cebolla, las endibias, la lechuga tipo “romana”, las escarolas, el apio, las coles, el brécol, el perejil, las hojas y frutos de rábanos, nabos, remolachas y zanahorias y, por supuesto, las plantas medicinales, las especias, las semillas, los frutos secos, las algas y las setas comestibles.

En suma, en la naturaleza hay potentes sustancias anticancerígenas de eficacia probada y relativamente baratas pero los oncólogos las ignoran porque no dan tanto dinero como sus inútiles y iatrogénicos fármacos sintéticos. Una auténtica vergüenza.